Cáceres, 13 Ene. (EUROPA PRESS) – La localidad cacereña de Piornal volverá a revivir los días 19 y 20 de enero el mito del Jarramplas, una de las fiestas más ancestrales de Extremadura en honor a San Sebastián. Para este evento, ya están preparados 30.000 kilos de nabos que se arrojarán a este personaje, quien recorrerá las calles del pueblo ataviado con su colorido traje de tela y su máscara con cuernos, hecha de fibra de vidrio y que puede pesar alrededor de 50 kilos.
Más de 10.000 personas se espera que asistan a estos dos días de festividades en el municipio más alto de Extremadura, situado a 1.175 metros de altitud. Esta emblemática fiesta fue declarada de Interés Turístico Nacional en 2014 y une tradición, devoción y participación social, en torno a este peculiar ladrón de ganados, a quien la población castiga lanzándole nabos mientras él toca el tamboril e intenta protegerse del impacto.
Aunque el programa festivo incluye diversas actividades como concursos de dibujo, talleres y alboradas, los actos principales ocurrirán el lunes 19 y el martes 20 de enero, cuando se produce la salida del Jarramplas, tanto por la mañana como por la tarde.
Preparación de los Jarramplas
Este año, Marcos Moreno y David Ramos encarnarán a los Jarramplas, y para ello llevan preparándose durante quince años. Se inscribieron en la lista en 2010, con 15 años, y ahora, con 30, podrán enfundarse el traje y ponerse la máscara coronada con crines de caballo. Se han preparado física y mentalmente, ya que el impacto de los nabos puede ocasionar lesiones, especialmente en las articulaciones que no están tan protegidas.
Los detalles de la fiesta fueron presentados en una rueda de prensa en la que participaron los Jarramplas, junto al presidente de la Diputación de Cáceres, Miguel Ángel Morales, y el alcalde de Piornal, Javier Prieto, responsables de la organización del evento.
El Jarramplas, un emblema cultural
Morales destacó que el Jarramplas es «un emblema para la región», simbolizando la «fortaleza» de las tradiciones del mundo rural, además de ser un recurso que impulsa la dinamización cultural y económica de las comarcas del Valle del Jerte y La Vera, dado que Piornal se sitúa a caballo entre ambos territorios. «El Jarramplas es algo impresionante que representa identidad, memoria colectiva e implicación social cultura», subrayó Morales, invitando a todos a participar en esta fiesta que involucra a la comunidad.
El alcalde de Piornal, Javier Prieto, resaltó el compromiso de quienes encarnan al Jarramplas, quienes deben esperar años para poder asumir ese papel en la tradición. Actualmente, hay una lista de espera hasta 2057, por lo que es común que los padres inscriban a sus hijos desde pequeños para que puedan ser Jarramplas cuando les llegue el turno. Prieto enfatizó también que los «verdaderos protagonistas» de esta festividad son los mayordomos, los Jarramplas y la ciudadanía en su conjunto, todos trabajando «por mantener la identidad, crear arraigo y hacer que la gente tenga apego a su pueblo».
Seguridad y normas de la fiesta
En relación a las normas de seguridad, se recomienda no lanzar nabos desde lejos, ya que se podría fallar el tiro y afectar a alguna persona. No se permite lanzar nabos durante la atención de los Jarramplas por parte de los mayordomos. En caso de accidentes, se debe acudir al punto de asistencia médica.
Asimismo, es fundamental tener cuidado en las calles estrechas, donde puede haber aglomeraciones, y se aconseja protegerse la cara con el brazo al estar cerca de los Jarramplas para evitar golpes.
El dispositivo de seguridad contará con varias decenas de agentes de Seguridad Ciudadana, miembros de la Usecic y patrullas de la Agrupación de Tráfico, que se ocuparán de la vigilancia y control de accesos y salidas de la localidad, incluyendo controles de alcohol y drogas. Además, Protección Civil dispondrá de unos 30 voluntarios de Piornal y otras localidades, y Cruz Roja aportará una ambulancia de soporte vital avanzado, otra de soporte vital básico, un vehículo de intervención rápida, así como médicos y enfermeros para asegurar que todo transcurra con seguridad.
