El Ayuntamiento de San Sebastián ha iniciado un proceso participativo para modificar la Ordenanza de Uso y Aprovechamiento de Playas, con el objetivo de eliminar el tabaco de los arenales y permitir el acceso a perros durante todo el año, especialmente por la noche en verano. Se espera que la nueva normativa entre en vigor en junio de 2024.
En una rueda de prensa celebrada en la capital guipuzcoana, el concejal de Medio Ambiente, Iñigo García, explicó que «esta actualización normativa responde a una demanda social clara y busca mejorar la convivencia, la calidad ambiental y el bienestar colectivo».
El concejal destacó que la prohibición de fumar en las playas se fundamenta en la creciente sensibilidad hacia los problemas ambientales y en la necesidad de reducir uno de los principales residuos contaminantes del litoral: las colillas. Según un estudio de Azti, las colillas representan entre el 30 % y el 50 % de los residuos recogidos en las playas guipuzcoanas, y cada una puede contaminar entre 500 y 1.000 litros de agua de mar, liberando sustancias tóxicas durante años.
Esta iniciativa se apoya en la Ley 7/2022 de Residuos y Suelos Contaminados, que permite a los ayuntamientos regular y sancionar el consumo de tabaco en las playas, reforzando así el compromiso municipal con la salud pública y la protección del medio marino.
Por otro lado, la modificación de la ordenanza incluirá una nueva regulación sobre el acceso de perros durante todo el año, con el fin de «compatibilizar el uso recreativo de las playas con el bienestar animal y la convivencia ciudadana». Actualmente, San Sebastián cuenta con 17.833 perros censados, y el Ayuntamiento debe adaptar su normativa a la Ley 9/2022 de Protección de los Animales Domésticos del País Vasco, brindando seguridad jurídica tanto a los propietarios como al resto de los usuarios.
García también abordó el acceso nocturno de los perros a los arenales durante los meses de verano, permitiendo que puedan estar en las playas de 21:00 a 24:00 horas, justo antes del inicio de las labores de limpieza con maquinaria municipal. «Esto facilitará el disfrute de los animales y sus propietarios sin interferir con el uso general de las playas ni con las tareas de mantenimiento diario», aseguró.
El Ayuntamiento también incorporará una regulación específica sobre el uso de altavoces, reproductores de música y dispositivos sonoros en las playas, con el objetivo de «reforzar la convivencia y la tranquilidad de los usuarios». Hasta ahora, existían paneles informativos que recomendaban un uso moderado, pero el aumento de estos aparatos ha hecho necesario establecer una norma clara. Esta medida se basa en la Ordenanza Municipal sobre Contaminación Acústica, que prohíbe el uso de equipos musicales o fuentes sonoras sin autorización expresa.
García subrayó que «queremos playas donde se pueda descansar, conversar, leer o simplemente disfrutar del mar sin ruidos molestos». El proceso de modificación de la ordenanza comenzará el lunes 20 de octubre, con una consulta previa a la ciudadanía, donde cualquier persona, entidad o colectivo podrá presentar sus aportaciones y sugerencias sobre los aspectos que debería contemplar la nueva regulación.
Esta fase inicial está diseñada para recoger opiniones y propuestas antes de la redacción definitiva del texto, garantizando así la transparencia y la participación ciudadana desde el inicio del proceso. El Ayuntamiento prevé culminar la tramitación antes del inicio de la temporada de playas 2026, lo que se proyecta para junio de 2024. Durante este periodo, se abrirán diferentes espacios de participación y diálogo con la ciudadanía, asociaciones vecinales, entidades ambientales y colectivos de protección animal, con el fin de construir una normativa compartida, realista y adaptada a las necesidades actuales de Donostia.
Sanciones y Compromiso Municipal
Finalmente, García recordó que «el incumplimiento de las nuevas normas conllevará las sanciones correspondientes, conforme a la legislación vigente». Concluyó afirmando que «queremos que nuestras playas sigan siendo un símbolo de calidad ambiental y bienestar para todas y todos los donostiarras, y eso solo será posible con la implicación colectiva».
