BILBAO, 12 Nov. (EUROPA PRESS) – El Lehendakari, Imanol Pradales, ha urgido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a culminar el Estatuto antes del 31 de diciembre, tal como había acordado. Pradales ha constatado que la negociación sobre las transferencias «no avanza como debiera» y que existen resistencias «incomprensibles». «La confianza es difícil de construir pero fácil de perder», advirtió, insistiendo en que «los plazos apremian y nos interpelan».
El Lehendakari ha alertado sobre el crecimiento de «los populismos, extremismos y liderazgos autoritarios», calificando de «preocupante e inaceptable la falta de responsabilidad» de los actores políticos «también en Euskadi». Les ha emplazado a la «autorresponsabilidad», afirmando que «la irresponsabilidad creciente en el ámbito político es gasolina para la desafección, los populismos y las olas antidemocráticas».
Durante la inauguración de la jornada ‘Euskadi hacia el futuro’ en Bilbao, Pradales destacó la importancia de enfrentar las relaciones con el Estado «con una actitud fundamentada en el valor más genuino de la política, el espíritu de pacto». Asimismo, recordó que han planteado al Gobierno español una agenda bilateral que abarca temas como la inversión, las infraestructuras, la migración, la energía y la industria.
En el ámbito del Autogobierno, el Lehendakari expresó su determinación de completar el Estatuto de Gernika en los términos establecidos en el Programa de Gobierno de coalición PNV-PSE. «Se olvida con frecuencia que el Estatuto fue la plasmación de un pacto político refrendado mayoritariamente por la sociedad vasca. Quien lo incumple no solo no respeta su voluntad, sino que actúa en menoscabo de los valores democráticos», añadió.
El máximo representante del Gobierno Vasco destacó que el plazo para culminar este proceso es el 31 de diciembre de este año. «En julio pasado trasladé al presidente del Gobierno español la necesidad de ‘poner orden’ para impulsar la negociación. Hace dos meses expresé la necesidad de dotar de mayor ritmo al proceso de negociación de las competencias pendientes. Hace dos semanas le recordé públicamente que podía pasar a la historia como el ‘presidente que saldó una deuda histórica con Euskadi'», enfatizó.
Pradales subrayó que existe «un acuerdo que hay que cumplir, sustentado en una relación de confianza recíproca entre el presidente Sánchez y yo, como Lehendakari». Reiteró que «la confianza es difícil de construir, pero fácil de perder». Afirmó que la negociación no avanza como debiera y que continúan existiendo resistencias políticas y administrativas que son incomprensibles y, a la vez, superables.
El Lehendakari reiteró su «determinación clara», recordando que, desde el año 1982, el pueblo vasco ha sido «paciente» ante un proceso de encorsetamiento del autogobierno que perdura hasta hoy. «También somos leales. La lealtad que ofrecemos es la que exigimos. No hay necesidad de recordar que los pactos están para ser cumplidos», manifestó.
Los plazos apremian
Pradales afirmó que el presidente Sánchez «tiene la oportunidad de ser reconocido como el primer presidente español, desde Suárez, que trató de respetar la voluntad del pueblo vasco, culminando el acuerdo de Gernika». «Sigo confiando en su palabra, pero los plazos apremian y nos interpelan», insistió.
Expresó que el Gobierno Vasco seguirá trabajando para culminar el Estatuto, además de buscar «nuevas capacidades políticas» para dar respuesta a las demandas de la sociedad y a los retos globales. Destacó la importancia de profundizar en el autogobierno vasco y blindar sus contenidos para crecer como país y garantizar el bienestar, elemento que «la ciudadanía vasca demanda».
Populismos y confrontación
El Lehendakari advirtió sobre el creciente auge de «los populismos, los extremismos y los liderazgos autoritarios». Llamó a «fortalecer la democracia y el Autogobierno», señalando que la confrontación política genera desprestigio de la acción política e institucional y conduce a «una ola autoritaria». Sin embargo, subrayó que «esta realidad no es irreversible», haciendo eco de recientes resultados en los Países Bajos, donde la extrema derecha ha perdido casi un tercio de su representación.
En su opinión, la respuesta a esta ola autoritaria es «más y mejor democracia: favorecer el diálogo político, prestigiar las instituciones y tratar a la sociedad como adulta, además de fortalecer la cultura del acuerdo». También destacó la necesidad de «recuperar el valor del ‘arte de gobernar’ y desterrar el ‘combate por el poder'».
La estabilidad de Euskadi
Imanol Pradales reflexionó sobre el coste de perder la estabilidad en Euskadi, afirmando que «nada se echa de menos, hasta que se pierde». Destacó la importancia de cuidar y preservar esta estabilidad como parte de la responsabilidad política e institucional, que también incluye la responsabilidad personal y comunitaria con los principios y valores democráticos.
El Lehendakari fue contundente al afirmar que «la responsabilidad exige dejar de lado actitudes infantiles y victimistas». Aclaró que «la culpa» no recae siempre sobre otros, y criticó la «falta de responsabilidad de determinados actores políticos, también en Euskadi». Instó a no culpar a los demás por las decisiones tomadas ni a hablar a la sociedad como si fuera menor de edad.
Por último, Pradales aseguró que «la irresponsabilidad creciente en el ámbito político es gasolina para la desafección, los populismos y las olas antidemocráticas». Hizo un llamado a reivindicar la autorresponsabilidad, afirmando que es lo que ha hecho el pueblo vasco durante siglos y lo que es necesario practicar en este momento histórico.
