
MADRID 13 Dic. (EUROPA PRESS) – En una emergencia, cada minuto cuenta. En situaciones donde está en juego el patrimonio cultural, contar con instrucciones claras puede evitar daños irreversibles. Esta es la misión principal de las fichas de salvaguarda, una herramienta esencial para actuar con rapidez y precisión cuando una emergencia amenaza siglos de historia.
Esta iniciativa, pionera en España y promovida por la Subdirección General de Patrimonio Histórico, facilita la acción de los equipos de emergencia ante incidentes que afecten a bienes culturales en la Comunidad de Madrid.
El origen de estas fichas responde a la necesidad de ofrecer a Bomberos, UME, Guardia Civil, Policía Nacional y otros servicios implicados un protocolo de actuación preciso, adaptado a cada edificio histórico. Su elaboración se realiza en colaboración directa con estos cuerpos, integrando su experiencia operativa en un documento que debe ser fácil de consultar y extremadamente útil en situaciones críticas.
Las fichas contienen información planimétrica del inmueble, la descripción de su entorno, las características constructivas, los accesos disponibles y los sistemas de protección instalados, desde detectores de humo hasta extintores. Sin embargo, su elemento más determinante es el inventario detallado de los bienes muebles que alberga cada espacio.
En estas fichas se especifica la ubicación exacta de los objetos, el orden de prioridad para su salvaguarda y la decisión de si deben ser evacuados o protegidos ‘in situ’. Además, incluyen instrucciones sobre la manipulación y retirada de piezas, así como las vías de desalojo más adecuadas.
El objetivo es reducir al mínimo el tiempo de respuesta. Este proyecto de conservación preventiva nació a finales de 2019, tras la tragedia ocurrida en la Catedral de Notre Dame de París. El incendio que devastó la icónica catedral evidenció las vulnerabilidades de muchos monumentos históricos ante emergencias de gran escala, resaltando la necesidad de contar con protocolos específicos para la protección del patrimonio cultural en situaciones de riesgo.
Desde la implementación de las fichas de salvaguarda, la Subdirección General de Patrimonio Histórico ha elaborado 150 fichas relacionadas con el patrimonio de la Iglesia, en el marco de un convenio con la Provincia Eclesiástica de Madrid, además de otras para espacios como la Casa Natal de Cervantes, el Paraninfo de la Universidad, la Capilla de San Ildefonso, el Palacio Laredo, el Museo Ulpiano Checa, el castillo de Manzanares El Real, la Casa Museo Lope de Vega y el Museo Taurino de Las Ventas. En total, 102 edificios de la Comunidad de Madrid cuentan hoy con este instrumento preventivo.
SIMULACROS DE INCENDIOS PARA SALVAR EL PATRIMONIO
Para comprobar su eficacia, el Gobierno autonómico ha llevado a cabo en los últimos años cuatro simulacros de incendio donde las fichas fueron puestas a prueba en condiciones reales.
Estos simulacros fueron coordinados por Charo Fernández de las Heras, de la Subdirección General de Patrimonio Histórico, y contaron con la participación de equipos de la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112, parques de Bomberos, Protección Civil, policías locales y nacionales, restauradores voluntarios de la Escuela de Restauración y Conservación, y técnicos de patrimonio.
El primero tuvo lugar en 2022 en la Catedral de Getafe, donde se ensayó el rescate de una persona atrapada en el interior del templo, la evacuación de dieciséis bienes muebles y la protección ‘in situ’ de otros diecisiete, siguiendo las indicaciones recogidas en la ficha del edificio. También se montaron carpas para el triaje, embalaje y traslado de las piezas para su revisión y custodia.
Tras el éxito de este ejercicio, en 2023 se realizó un segundo simulacro en la Catedral Magistral de Alcalá de Henares, donde tanto la coordinadora técnica como el jefe de Bomberos de la localidad analizaron el papel clave de estas fichas en la organización de la respuesta a una emergencia.
En 2024, la práctica se trasladó al municipio de Villamanta, trabajando por primera vez en dos edificios afectados simultáneamente. El fuego se originó en la Iglesia Parroquial de Santa Catalina de Alejandría y se extendió al cercano Museo Casa del Tío Breva. La evacuación y embalaje de los bienes se llevó a cabo seguidamente, trasladándolos al Centro Cívico, donde restauradores y técnicos evaluaron su estado tras ser puestos a salvo.
El cuarto simulacro, programado para 2025, se celebrará en la Hospedería y Antiguo Convento de Boadilla del Monte, un edificio del siglo XVII donde se ensayará la propagación del incendio a través de la cubierta. Las piezas se evacuarán según el orden de prioridad recogido en las fichas, mientras que el resto se protegerá en su lugar, incorporando el uso de mantas ignífugas para resguardarlas del calor, los gases y el fuego.
