Tomer Yerushalmi, quien será interrogada en los próximos días en el marco de este caso, afirmó que comenzó a preparar su carta de renuncia el jueves y que ya ha sido entregada al jefe del Ejército, Eyal Zamir. Esto ocurre mientras el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmaba que sería cesada de manera inminente. En una declaración, Tomer Yerushalmi se declaró «personalmente responsable» por la filtración del vídeo, explicando que aprobó la difusión del material en un intento de «contrarrestar la propaganda falsa que tenía como objetivo las fuerzas del Estado», según informaciones del diario ‘The Times of Israel’.
Este escándalo ha provocado críticas por parte de la cúpula militar, que considera que se trata de un documento que compromete la integridad de las Fuerzas Armadas. Horas antes de que se anunciara su dimisión, Katz había indicado que la fiscal no volvería a ocupar su cargo, asegurando que se garantizaría justicia contra «cualquiera que tome medidas contra los soldados del Ejército de Israel».
«Dada la gravedad de las sospechas (sobre la filtración) y lo delicado del cargo que ocupa para hacer cumplir la ley, no hay motivos para que regrese a su puesto», subrayó el ministro en un comunicado. Además, Katz indicó que «tiene previsto iniciar cuanto antes el proceso para elegir al nuevo fiscal militar», quien será nombrado por el ministro de Defensa del país siguiendo las recomendaciones del jefe de las Fuerzas Armadas.
La decisión de cesar a Tomer Yerushalmi llega tan solo dos días después de que las fuerzas de seguridad anunciaran la apertura de una investigación sobre la filtración del vídeo, en el que se muestra a soldados eligiendo a un hombre desnudo en el suelo en la base de Sde Teiman. Posteriormente, los implicados lo colocan junto a una pared y lo violan, mientras utilizan escudos para ocultar su identidad.
Informes preliminares indican que el documento gráfico habría sido filtrado por personas cercanas a la Jefatura de Policía, tras ser emitido en la cadena de televisión Channel 12 en agosto de 2024. Las investigaciones también se enfocan en determinar si Tomer Yerushalmi estaba al tanto de la filtración y si llegó a ordenar la difusión del vídeo.
En cuanto a las reacciones internas, el ministro de Finanzas de Israel, Bezalel Smotrich, afirmó que la filtración es solo «la punta del iceberg de la corrupción existente en el seno del sistema judicial» de Israel, abogando por «solucionar esto». Por su parte, el líder de la oposición, Yair Lapid, comentó que «no hay duda» de que la fiscal militar «tenía que dimitir» por lo sucedido, asegurando que «ha cometido actos que dañan al Ejército y la confianza de la población».
El ex primer ministro Naftali Bennet también se pronunció, lamentando que la filtración es «un tema sensible que subvierte la confianza de la población en sus comandantes». Bennet destacó la importancia de investigar el incidente y que se lleve a todos los implicados ante la Justicia. Además, el exministro de Defensa, Yoav Gallant, indicó que «justo después de que el vídeo fuera difundido, exigí que se buscara al responsable y que fuera llevado ante la justicia».
«Convoqué a la fiscal para entender qué estaba pasando. Le pregunté por qué aún no se había identificado a la persona que lo había filtrado. Ahora queda claro que me mintió deliberadamente al decirme que la investigación avanzaba demasiado despacio», concluyó Gallant.
