Amics de Velluters ha llevado a cabo la reconstrucción del muro de cartones que se alzó el pasado viernes con el objetivo de confrontar las visiones de vecinos y turistas en el barrio de Velluters, Valencia. Esta iniciativa busca mejorar la convivencia y reflexionar sobre el impacto del turismo masivo en la comunidad.
El evento, que se enmarca en la exposición ‘El Muro – Individuo Dividido’, fue subvencionado por la Junta de Distritos del Ayuntamiento y estuvo previsto para llevarse a cabo del 3 al 5 de octubre en la calle Hospital, frente al Museo de la Seda. Sin embargo, un acto vandálico ocurrido la madrugada del domingo derribó el muro, lo que motivó a la asociación a reconstruirlo de inmediato.
José Ignacio Pastor, vicepresidente de Amics de Velluters, y Isabel Guardiola, secretaria de la organización, explicaron que la intención del muro era reflejar las experiencias y preocupaciones tanto de los turistas como de los residentes. Alrededor del 29% de la población censada en esta área es de fuera de Valencia, lo que subraya la necesidad de promover una convivencia pacífica entre estos grupos.
“Cada panel en el muro representa uno de los problemas que enfrento como vecino, pero siempre con el enfoque de mejorar la convivencia”, destacó Pastor. Además, enfatizó que los ciudadanos y turistas podían compartir sus perspectivas en esta exposición interactiva. Sin embargo, la acción vandálica sufrida pone de relieve la tensión existente entre ambas partes y la necesidad urgente de fomentar el diálogo.
El Llamado a la Reflexión
Guardiola también lamentó este acto de vandalismo: “Hemos hecho un esfuerzo enorme por fomentar la convivencia pacífica y esperábamos que este muro sirviera como espacio de intercambio de ideas”. A pesar del traspiés, la organización manifestó su compromiso de seguir adelante con la propuesta y ha instado a la comunidad a unirse en un esfuerzo por redefinir la visión de Ciutat Vella, creando un entorno donde tanto vecinos como turistas puedan coexistir armónicamente.
Los representantes de Amics de Velluters han hecho un llamado a las autoridades para regular el turismo. La secretaria de la asociación enfatizó: “No estamos en contra de que los extranjeros vivan en el barrio, ni del turismo, pero es fundamental que se regule para que la convivencia sea normal. Quisiéramos que se comporten aquí como lo hacen en sus casas”.
Pastor también comentó que la presencia de turistas en los barrios afecta todos los aspectos de la vida comunitaria, incluido el cierre de tiendas y la disminución de servicios esenciales, como colegios. La creciente presión por los altos precios de las viviendas y los alquileres comerciales también constituye un problema que debe abordarse con urgencia.
La respuesta positiva de otras asociaciones vecinales sobre esta exposición ha abierto la puerta para que iniciativas similares se implementen en otras zonas de Valencia, permitiendo a más comunidades confrontar estos importantes temas que afectan a la convivencia.
