ZARAGOZA, 21 Mar. (EUROPA PRESS) – La Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón ha presentado este sábado la restauración integral del Retablo Mayor de la Iglesia Parroquial de Santa María Magdalena. Este bien forma parte del Patrimonio Cultural Aragonés y es uno de los elementos artísticos más significativos del municipio de Oseja (Zaragoza), perteneciente a la Diócesis de Tarazona. El acto contó con la presencia de la directora general de Patrimonio Cultural, Gloria Pérez, y del Obispo de Tarazona, Monseñor Vicente Rebollo.
El templo, cuyo origen es medieval y fue reformado a principios del siglo XVIII, conserva un destacado conjunto de bienes muebles entre los que sobresale este retablo barroco, que está dedicado a la santa titular y está compuesto por banco, cuerpo de tres calles y ático, todo ello realizado en madera tallada, dorada y puntualmente policromada.
Los lienzos principales del retablo representan a San José con el Niño, Santa María Magdalena penitente y San Francisco de Asís, además de un cuarto lienzo en el ático que muestra la figura de un santo ataviado de soldado romano no identificado. La obra se atribuye a los maestros Juan de la Viña y Miguel Pimpinela, debido a las similitudes con el retablo mayor de Salillas de Jalón.
La intervención promovida por el Gobierno de Aragón se llevó a cabo entre noviembre del año pasado y marzo de este año. El proyecto fue licitado por un importe de 43.560 euros y adjudicado a la empresa Alfagía Conservación de Bienes Culturales S.L., y consistió en la restauración integral de los cuatro lienzos del retablo, así como en diversas actuaciones sobre el banco y la mazonería.
Durante la restauración, se constató que las obras presentaban un deficiente estado de conservación, con deformaciones, roturas puntuales, pérdidas de policromía y capas de barniz muy oxidado. Esto motivó la necesidad de una intervención completa que incluyó la consolidación, limpieza, reintegración, protección final y revisión estructural de bastidores y soporte textil.
Labor supervisada por Patrimonio Cultural
Los trabajos se realizaron en una de las capillas del propio templo, habilitada temporalmente como taller. En los cuatro lienzos se llevó a cabo, en primer lugar, la adhesión y fijación de la capa pictórica allí donde lo requería, para evitar pérdidas y daños en su manipulación.
Posteriormente, se desmontaron los lienzos de los bastidores, que también fueron intervenidos y consolidados para paliar los daños sufridos a lo largo del tiempo. Después del desmontaje, se realizó una limpieza superficial del reverso y se reforzó el soporte textil mediante bandas perimetrales, para luego volver a montarlos sobre los bastidores ya intervenidos.
En todos los lienzos también se realizó una limpieza superficial de la capa pictórica para recuperar su correcta lectura, además de la eliminación de las capas de barniz extemporáneo que creaban tensiones en la policromía.
Finalmente, las lagunas y pérdidas de la policromía fueron estucadas y reintegradas, recibiendo una capa de protección final. Tras estas intervenciones, los lienzos se protegieron por su reverso para evitar la entrada de suciedad y mitigar los cambios de humedad que podrían afectar a su estabilidad. Se instalaron de nuevo en su lugar, utilizando un novedoso sistema de imanes que permite su montaje y desmontaje de manera fácil y segura.
Además de los trabajos en los lienzos, también se intervino en la zona central del banco del retablo, adaptando las piezas originales encontradas, como la puerta del sagrario, y realizando mediante nueva carpintería el armazón necesario para la reconstrucción de la volumetría que evocara la forma primitiva de este elemento.
Por otro lado, la mazonería del retablo también fue objeto de una limpieza por aspiración y se revisaron todos sus componentes para comprobar su estabilidad estructural. Todos estos trabajos fueron supervisados por los técnicos del Servicio de Conservación y Restauración del Patrimonio Cultural, quienes realizaron una importante labor de documentación y estudios de materiales. Los resultados se plasmaron en una memoria final, que incluye un plan de conservación preventiva.
La directora general de Patrimonio Cultural ha destacado que esta actuación «recupera un elemento central del patrimonio artístico de Oseja y garantiza su conservación en condiciones óptimas durante las próximas décadas». Asimismo, subrayó «la importancia de seguir colaborando con las entidades eclesiásticas y los ayuntamientos en la preservación del patrimonio cultural aragonés, especialmente en el medio rural, donde estos bienes constituyen un elemento de identidad y cohesión social».
