ZARAGOZA, 15 de marzo. (EUROPA PRESS) – Los trabajos de la reforma integral de la plaza de San Miguel y el Coso continúan aportando datos relevantes para conocer el pasado histórico de la ciudad de Zaragoza. Recientemente, las tareas arqueológicas, que se ejecutan en coordinación con las obras de infraestructuras, han localizado los restos de una arcada que se extiende, al menos, a cuatro metros de profundidad. Este hallazgo puede identificarse como lo que alguna vez fue un puente, posiblemente también con funciones de acueducto para transportar agua desde el cauce del río Huerva al interior de la ciudad, según ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología, José Juan Domingo.
Los restos encontrados tienen una gran importancia en el aspecto de registro histórico y documental, ya que se trata de la primera estructura de este tipo descubierta en Zaragoza. Gracias a la constante coordinación entre las obras de reforma y los trabajos de arqueología, se ha establecido una colaboración que asegura que el patrimonio histórico de la ciudad quede estudiado y protegido, mientras las obras continúan su desarrollo con total normalidad y sin retrasos, ha apuntado Domingo. Este nuevo hallazgo fue localizado en las zanjas abiertas a la altura del Coso, en su esquina con la calle Espartero.
La estructura, fabricada en opus caementicium, el hormigón romano, se construyó en las primeras décadas de existencia de Caesar Augusta. Según Domingo, esta puede identificarse como un puente que servía para salvar una vaguada que ocupaba el trazado del Coso en época romana y que, a partir de la reforma de la muralla en el siglo III, fue ocupada por el foso de la misma.
Importancia del Hallazgo
Este tipo de descubrimientos siempre representa «una noticia positiva para la historia de la ciudad, ya que cada fragmento, por pequeño que sea, aporta datos valiosos que nos ayudan a encajar las piezas y dibujar con mayor precisión cómo fue el pasado de Zaragoza», ha explicado el jefe del Servicio Municipal de Arqueología.
Tras el hallazgo, los servicios municipales trasladaron la información a la Dirección General de Patrimonio Cultural del Gobierno de Aragón, que ha realizado un seguimiento de los trabajos de excavación, documentación y protección de estos vestigios. Una vez documentada mediante dibujo arqueológico, fotografía y escaneado 3D, el resto de esta estructura ha sido protegido y se conservará bajo el pavimento de la calle, siguiendo el procedimiento habitual con los elementos arqueológicos encontrados en estas obras de renovación urbana. Este método de protección y cubrimiento in situ permite asegurar que, una vez perfectamente documentados, estos vestigios queden salvaguardados bajo tierra.
La Zona entre el Coso y el Huerva
No obstante, dada la importancia documental de este hallazgo, se ha decidido llevar a cabo una nueva cata arqueológica para determinar si la estructura continúa y se puede obtener más información. Estas tareas se realizarán de forma coordinada con el trabajo en las conexiones de las tuberías subterráneas entre la plaza y el Coso, con el fin de no afectar el desarrollo de las obras.
Los restos hallados hasta el momento en estas obras de reforma permiten confirmar que la antigua colonia romana se extendía desde sus inicios hasta el cauce del Huerva, y que la zona entre el Coso y este río no era simplemente un barrio o vicus, sino que formaba parte de la ciudad consolidada desde un principio, explica José Juan Domingo.
Estos hallazgos también contribuyen al conocimiento de la primitiva muralla de opus caementicium, cuyo trazado entre el Coso y la calle Asalto es desconocido. Su relevancia radica sobre todo en la información que puede aportar sobre el sistema de abastecimiento y distribución de agua a la ciudad, sobre el que se han planteado varias hipótesis en las últimas décadas, ha destacado el jefe del Servicio de Arqueología del Ayuntamiento de Zaragoza.
Además de los restos de la estructura, se han documentado diferentes niveles arqueológicos que han proporcionado una gran cantidad de material mueble de varias épocas, que ha sido trasladado a dependencias municipales para su limpieza y catalogación. Este conjunto incluye algunas piezas destacadas por su calidad artística o su estado de conservación.
Sin embargo, como suele ocurrir en el subsuelo zaragozano, muchos de los restos encontrados aparecen fragmentados y a menudo en un estado de conservación delicado. Es importante tener en cuenta que, hasta la década de 1980, no existía un control patrimonial sobre las construcciones de la ciudad, ni se realizaba el seguimiento arqueológico que se lleva a cabo en la actualidad. Las intervenciones urbanísticas de siglos y décadas pasadas alteraron significativamente el terreno, afectando lo que yacía bajo él, contextualiza Domingo.
