
BARCELONA, 28 Nov. (EUROPA PRESS) – La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, y el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, han firmado este viernes un convenio entre el Gobierno y el Govern para la monitorización de los discursos de odio en línea, el primero que se firma con una comunidad autónoma para ello.
Lo han formalizado en un acto en el Palau de Pedralbes de Barcelona, junto a la consellera de Igualdad y Feminismo de la Generalitat, Eva Menor. A través de este acuerdo, la administración estatal pondrá a disposición de la Generalitat el trabajo realizado por el Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (OBERAXE), con quien se desarrollará e implementará un sistema de monitoreo compartido.
Este sistema permitirá detectar y analizar mensajes racistas, xenófobos y discriminatorios en Internet, intercambiando conocimientos y buenas prácticas entre administraciones para combatir este tipo de discursos y mantener una «coordinación estable» para mejorar la respuesta de los poderes públicos.
Catalunya verá reforzada su capacidad para generar datos propios y analizar el fenómeno mediante «herramientas avanzadas y reconocidas a nivel europeo», además de seguir los perfiles que pudieran estar cometiendo delitos penales o que puedan acarrear sanciones administrativas a través de la Oficina d’Igualtat de Tracte i No Discriminació de la Generalitat.
Elma Saiz
En su intervención, la ministra Saiz ha destacado que este acuerdo abre una etapa de colaboración entre ambas instituciones, confiando en que se convierta en «un espejo en el que se miren otros territorios» del Estado, y ha puesto en valor la capacidad de acogida de Catalunya. «Aproximadamente, uno de cada seis de vuestros vecinos procede de otro país. Esta diversidad no es un desafío, es un activo estratégico», afirmó, añadiendo que el odio que se transmite en el ámbito digital puede romper la convivencia.
También ha lamentado la lentitud de algunas plataformas digitales para retirar contenidos tras una denuncia, citando las consecuencias que los discursos de odio pueden tener en la vida real, en referencia a los episodios ocurridos en julio en Torre Pacheco (Murcia).
«No puede pasar una semana desde el reporte a la plataforma hasta que se elimina el contenido, porque lo que pasa en las redes sociales tiene su traslación en la vida real. Como hemos visto en Torre Pacheco, nunca puede volver a repetirse un Torre Pacheco», defendió.
Salvador Illa
Por su parte, el presidente Illa alertó sobre el viraje preocupante de las redes sociales desde su surgimiento hasta la actualidad: «Hace 20 años quizás pecamos de ingenuidad y no nos dimos cuenta de lo que venía, o no nos hicimos las preguntas que hoy tenemos el deber de hacernos. ¿Quién está detrás de las redes sociales? ¿Qué intereses económicos hay?».
Afirmó que no se debe tolerar que se ponga en peligro la convivencia, la democracia y el respeto también en las redes, y criticó el papel de los algoritmos en la promoción de ciertos contenidos. Illa añadió que el odio no es un concepto abstracto, sino que tiene consecuencias reales y devastadoras: «Si no aceptamos que alguien nos insulte o nos agreda, ¿podemos aceptar el insulto y la agresión en las redes sociales?».
Sostuvo que quienes han lanzado mensajes de odio, agresión y mentiras en redes sociales siguen haciéndolo impunemente, y abogó porque estos mensajes tengan consecuencias: «Quien la hace la paga en los barrios, en la calle y por supuesto también en las redes».
Eva Menor
Finalmente, la consellera Menor sostuvo que ha habido un «aumento alarmante» del discurso de odio, el ciberacoso y la violencia digital, especialmente contra mujeres, personas migradas, personas del colectivo LGTBI+ y comunidades racializadas.
Ante este crecimiento de la inseguridad en el entorno digital, el convenio representa un paso más para afrontar el fenómeno, y esta monitorización se debe «transformar en acción, y la acción, mediante políticas públicas de igualdad, en protección efectiva de los derechos humanos».
Añadió que el Govern es plenamente consciente del escenario y del incremento de «narrativas negacionistas y deshumanizadoras», atribuidas especialmente a sectores de la extrema derecha. «Lo que hacen es encontrar en las redes sociales un espacio de difusión privilegiado, lo que multiplica el alcance de su impacto. Con este acuerdo, damos un paso más para afrontar este reto con determinación y herramientas concretas», concluyó.
