El 28 de agosto de 2025 marca el 40 aniversario de la primera expedición catalana que conquistó la cima del Everest, un hito que ha suscitado críticas por la transformación de esta montaña en «una ruta comercial». Carles Vallès, uno de los tres catalanes que alcanzó el punto más alto del mundo, ha expresado su pesar por la mercantilización del Everest.
El equipo de expedición estuvo compuesto por 14 alpinistas catalanes y cinco nepalíes, una mezcla necesaria para cumplir con los requisitos de las autoridades locales y emprender la ascensión. Según Vallès, se seleccionó a «los deportistas más destacados del alpinismo catalán», un grupo que, en aquella época, contaba con varios centenares de profesionales altamente capacitados.
Después de dos intentos fallidos en 1982 y 1983, esta expedición logró coronar la montaña por la arista noreste, convirtiéndose en el primer grupo occidental en lograr esta hazaña, ya que hasta entonces solo grupos chinos y japoneses lo habían conseguido. Vallès remarcó que «si conseguimos llegar fue gracias al esfuerzo de todo el equipo», destacando que, aunque no todos alcanzaron la cima, el respaldo y los intentos de los demás fueron fundamentales para el éxito.
Tras cuatro décadas, Vallès revive esa travesía como una gran y exigente aventura. «Estábamos solos en la montaña, no teníamos internet; solo contábamos con la información que habíamos leído en alguna revista especializada», recordó. Esta falta de información les llevó a improvisar en momentos críticos, como cuando el mal tiempo les obligó a interrumpir la bajada y a pasar la noche en un agujero a 8.600 metros, sin material adecuado para dormir.
Falta de Información
«No teníamos constancia de que nadie hubiera logrado pasar la noche en esas circunstancias», explicó Vallès, recordando que en aquel entonces no se utilizaban botellas de oxígeno en las ascensiones. Este aspecto es especialmente relevante en la actualidad, donde la tecnología y la cultura de información han cambiado radicalmente la forma de escalar.
«Hacerse la Foto»
En sus declaraciones, Vallès también lamentó que hoy en día sea «relativamente fácil» subir al Everest, gracias a la asistencia de empresas que proporcionan apoyo logístico, como el transporte de materiales y la instalación de cuerdas. «La gente quiere ir hasta allí para hacerse la foto», comentó, una situación que él considera compleja y que no tiene una solución sencilla a corto plazo.
