El vicelehendakari segundo, Mikel Torres, ha destacado la «solidez» de la economía vasca, subrayando la importancia de su estabilidad institucional para afrontar los retos futuros en un contexto global complicado. En su intervención durante el pleno de control, Torres instó a «poner en valor la sólida estabilidad institucional» en Euskadi, señalando que esta ofrece «garantías» para llevar a cabo las reformas estructurales necesarias.
Este hecho cobra relevancia en un momento en que las diferencias entre el PNV y el PSE-EE, socios de gobierno en las principales instituciones vascas, han vuelto a aflorar, especialmente en áreas como las políticas lingüísticas sobre el euskera y la migración.
El vicelehendakari y consejero de Economía, Trabajo y Empleo, enfatizó cómo la economía vasca ha mostrado una notable capacidad de adaptación frente a un escenario internacional marcado por tensiones geopolíticas, conflictos bélicos y políticas arancelarias proteccionistas. A pesar de la desaceleración en Europa, especialmente en el sector industrial, Euskadi ha demostrado una «capacidad extraordinaria para mantener su crecimiento, generar empleo y fortalecer su tejido productivo».
Torres presentó datos que respaldan su afirmación: según informes económicos recientes, el PIB vasco creció un 3,0% en 2023 y se espera un crecimiento del 2,5% para 2024, cifras que superan en tres décimas las estimaciones iniciales. Además, las previsiones actualizadas apuntan a un crecimiento del 2,2% para 2025, mejorando así en dos décimas los pronósticos anteriores.
El consejero también hizo hincapié en la robustez del mercado laboral, mencionando que en septiembre se registró una disminución del desempleo de 2.200 personas, con la afiliación a la Seguridad Social superando los 1.018.000 cotizantes, un dato que se aproxima a su máximo histórico. La contratación indefinida también ha mostrado un avance, alcanzando un 28%.
Proyección de empleo en Euskadi
Torres recordó que se prevé la creación de aproximadamente 14.000 puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo en 2025, lo que podría bajar la tasa de paro a cifras cercanas al 6%. La industria vasca, que representa un 25% del PIB en Euskadi, se posiciona de manera notable frente al 15% del resto de España, subrayando su importancia en el panorama económico regional.
En materia de exportaciones, el consejero señaló que, tras un crecimiento de apenas el 0,1% en 2024, se espera un aumento superior al 2% este año y cerca del 3% para 2026.
El Gobierno Vasco reafirma su compromiso con un crecimiento sostenible, competitivo e inclusivo, apoyándose en iniciativas como el Plan de Industria, la Alianza Financiera Vasca y la Estrategia Vasca de Empleo 2030. El objetivo de estos esfuerzos es garantizar un desarrollo que se traduzca en un crecimiento sostenible y en generación de empleo de calidad.
Un futuro con «prudente optimismo»
En conclusión, Mikel Torres expresó que «el escenario a corto y medio plazo es de prudente optimismo». Resaltó la fortaleza de la economía vasca, una sociedad comprometida y una hoja de ruta clara que permitirá traducir el crecimiento en bienestar, cohesión y oportunidades para toda la ciudadanía. «Confiemos en Euskadi, en las bases sólidas de su modelo económico y en su industria», apuntó, haciendo un llamado a poner en valor la estabilidad institucional existente en el País Vasco como un pilar fundamental para enfrentar el futuro.
