Tres condenadas por prostituir y esclavizar a dos jóvenes en Mallorca
PALMA, 24 Mar. (EUROPA PRESS) – Tres mujeres han aceptado este martes penas que suman unos diez años de prisión por prostituir y esclavizar a dos jóvenes en Mallorca. El juicio fue suspendido este lunes a la espera de una conformidad que se ha ratificado este martes en la Audiencia Provincial y, en virtud de ello, otras tres personas han sido absueltas tras retirarse las acusaciones que pesaban contra ellas.
Detalles de las condenas
En concreto, una de las condenadas ha aceptado 13 meses de prisión y una multa de 3.240 euros por un delito continuado de receptación, ya que adquiría objetos robados en una tienda de compraventa de oro; además, ha sido sancionada con una multa de 360 euros por un delito contra los derechos de los ciudadanos extranjeros y cuatro años de prisión por dos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual.
La segunda ha sido condenada a cuatro años de cárcel por dos delitos de trata de seres humanos con fines de explotación sexual. En el caso de ambas condenadas, las penas inicialmente previstas se han rebajado tras haber consignado una indemnización de 20.000 euros.
Las defensas de estas dos mujeres han solicitado la suspensión de la entrada en prisión, a lo que el fiscal se ha opuesto. El Tribunal, después de deliberar unos minutos, ha decidido que se pronunciará en un plazo de diez días.
La tercera procesada ha sido condenada a 21 meses de prisión y una multa de 50.000 euros por un delito de blanqueo.
Contexto de los delitos
Las tres condenadas han reconocido que entre 2014 y 2019 captaron a mujeres jóvenes que se encontraban en situación de vulnerabilidad en Colombia, engañándolas para que viajaran a Mallorca. Una vez aterrizadas en la isla, asumían una deuda con las acusadas, quienes las obligaban a prostituirse en condiciones cercanas a la esclavitud, estando disponibles las 24 horas de todos los días de la semana y sin recibir ninguna retribución, ya que todo iba destinado a saldar su supuesta deuda.
En esa situación, las víctimas eran obligadas a permanecer hacinadas durante al menos dos meses en una misma habitación de un piso en Palma y eran forzadas a consumir cocaína.
La líder de la banda, además de la trama de trata de seres humanos, realizaba otras actividades ilícitas para obtener un rédito económico y blanquear sus ganancias.
