Logroño, 30 de octubre. (EUROPA PRESS) – Los sindicatos UGT, CCOO y CSIF La Rioja han salido este jueves a la calle para reivindicar «unos servicios públicos de calidad, incrementos salariales, más empleo y mejora de las condiciones laborales para los empleados públicos».
Esta primera protesta, que advierten puede desembocar en huelga general, se produce si el ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, Óscar López, no se sienta a negociar.
La concentración, convocada en toda España, tuvo lugar frente a la Delegación de Gobierno regional en Logroño. Tras una pancarta que decía ‘Mejor salario + Empleo = Servicios de Calidad’, los tres sindicatos defendieron estas mejoras insistiendo en que son «urgentes» para proteger el Estado del Bienestar, «amenazado por el deterioro progresivo de los servicios públicos».
Los portavoces de los sindicatos, Fernando Domínguez (UGT), Pedro Antolín (CCOO) y Nuria García (CSIF), explicaron que su objetivo es exigir al ministro que se siente a negociar con los empleados públicos sobre sus condiciones laborales.
SUELDOS CONGELADOS
Fernando Domínguez (UGT) subrayó la necesidad de una mejora salarial porque «estamos con los sueldos congelados». «No es de recibo» -señaló- que en noviembre «los empleados públicos de este país, que en La Rioja suman más de 21.800, tengan su sueldo congelado porque el ministro no se siente a negociar con los sindicatos esa revalorización de sus salarios».
Además, exigen «una dotación suficiente de las plantillas para una mejora del empleo que redunde en la calidad de los servicios públicos». Criticó la falta de relevo generacional, afirmando que «las plantillas están absolutamente envejecidas» en la función pública.
Domínguez advirtió que si el ministro «no escucha y no se sienta a negociar, habrá más movilizaciones, y si en diciembre tenemos que desembocar en una huelga general, que no dude el ministro que ahí nos va a tener en la calle a los tres sindicatos y a más de 3 millones de empleados públicos de este país».
SERVICIOS PÚBLICOS, ESENCIALES
Por su parte, Pedro Antolín (CCOO) defendió que los servicios públicos «son esenciales» porque «atienden a toda la población en general». Aún así, repitió lo que dijo su compañero: «De los pocos empleados a nivel estatal, estamos congelados este año».
Antolín también indicó que «no puede ser que haya más de un 30% de trabajadores y trabajadoras públicas interinos, que tienen contratos de menos de 800 euros, y que deben desplazarse a más de 200 kilómetros de su hogar por un salario que no les llega ni para cubrir ese desplazamiento».
PÉRDIDA DEL PODER ADQUISITIVO
Finalmente, María García (CSIF) exigió la subida de salarios, señalando: «Llevamos una pérdida del poder adquisitivo año tras año, que ya en este 2025 alcanza un 20%».
García consideró que las plantillas están «mermadas» y hay escasez de trabajadores, por lo que apoya el relevo generacional. «La paciencia de los empleados públicos se nos está acabando», destacó.
Criticó que el Gobierno se escude en la falta de presupuestos, argumentando que «no es una justificación». Agregó que el Gobierno tiene la capacidad legal para aumentar el salario de los empleados públicos sin tener unos presupuestos aprobados, lo que considera «una muestra más de la falta de voluntad de negociación».
DIGNIFICAR EL EMPLEO PÚBLICO
Con esto, los tres sindicatos exigen «recuperar y estabilizar el empleo público, dignificarlo, garantizar la subida salarial de 2025 y recuperar el poder adquisitivo, con un nuevo acuerdo plurianual en materia salarial y de empleo». Además, subrayaron la necesidad de «rediseñar unas administraciones públicas dimensionadas al Estado del Bienestar, accesibles a la ciudadanía, de calidad, que se conviertan en orgullo de las actuales y futuras generaciones de nuestro país».
En conclusión, aseguraron que «esto no se consigue con parches o políticas cortoplacistas, se logra negociando con amplitud de miras y considerando a las organizaciones sindicales como agentes esenciales en la mejora de los servicios públicos».
