València, 10 Dic. (EUROPA PRESS) – Una de las patologías más comunes relacionadas con el aparato digestivo es el reflujo gastroesofágico (ERGE). El síntoma más claro es la pirosis (sensación de ardor o acidez en la boca del estómago o en el centro del pecho). Sin embargo, existen otros síntomas como la regurgitación de los alimentos ingeridos, tos, mal aliento, dolor de garganta e incluso náuseas con vómitos.
Así lo ha advertido el doctor Marcos Bruna, cirujano general y del aparato digestivo del Hospital Vithas Valencia 9 de Octubre, quien apunta que “en una revisión sistemática de estudios epidemiológicos, se encontró que la prevalencia de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) era del 10 al 20 por ciento en el mundo occidental”.
Dada la frecuencia de esta patología, el próximo 11 de diciembre tendrá lugar en la sala de conferencias del centro hospitalario una jornada científica enfocada a la actualización en el manejo de la enfermedad por reflujo gastroesofágico y la hernia de hiato, donde se abordarán los avances en el diagnóstico y las estrategias médicas y quirúrgicas más adecuadas para tratar esta enfermedad.
La ERGE es una enfermedad infradiagnosticada que destaca por su alta prevalencia, la variabilidad en la presentación clínica y un elevado volumen de consultas y exploraciones complementarias asociadas.
Según el doctor Bruna, “cierto grado de reflujo es fisiológico, como los ocurridos después de la ingesta de alimentos, aunque estos suelen ser de corta duración, asintomáticos y rara vez durante el sueño”.
“El reflujo patológico, por contra, se asocia con síntomas o lesiones de la mucosa y a menudo ocurre por la noche. Los síntomas clásicos de la ERGE son la pirosis y la regurgitación, aunque también pueden aparecer dificultad y dolor para tragar, dolor torácico o tos crónica. Las complicaciones de la ERGE pueden surgir incluso en pacientes que carecen de síntomas esofágicos típicos: esófago de Barrett, estenosis esofágica o laringitis crónica, entre otras”, detalla.
Diagnóstico y tratamiento
“El diagnóstico, comenta el doctor Bruna, se basa en los síntomas clásicos y determinadas pruebas complementarias (endoscopia, pH-metría, etc.), requiriendo los pacientes una evaluación individualizada en busca de signos de alarma o factores de riesgo para el esófago de Barrett u otras lesiones. Por esta razón, es muy importante la visita a un especialista para su diagnóstico y tratamiento adecuado”.
Causas de la ERGE
Las molestias digestivas son frecuentes en la población debido a los hábitos alimenticios y el estilo de vida. La obesidad y los excesos a la hora de comer, como la ingesta de grasas, el alcohol, los alimentos picantes, las bebidas con cafeína, el tabaco y los alimentos procesados, entre otros, pueden provocar acidez y/o reflujo gastroesofágico.
El doctor Bruna también agrega que “en la unión del esófago con el estómago existe un músculo en forma de anillo llamado esfínter esofágico inferior”. Este músculo “se relaja después de tragar alimento para permitir su paso al estómago y posteriormente se contrae para cerrar el ascenso de comida y ácido desde el estómago al esófago. Sin embargo, a veces la función de este músculo se ve alterada, permitiendo el ascenso de contenido del estómago al esófago”, expone el especialista.
Una parte importante de los pacientes con ERGE tienen una hernia de hiato asociada. En estos casos, el estómago se desliza parcialmente hacia el tórax a través del hiato esofágico (un orificio en el músculo diafragma) facilitando así el reflujo gastroesofágico. La hernia de hiato es más frecuente en personas mayores de 50 años, obesas y embarazadas.
Opciones de tratamiento
En cuanto al tratamiento, se indica que “el abordaje de la enfermedad por reflujo gastroesofágico requiere un enfoque integral y multidisciplinar que debe tener en cuenta la presentación clínica, los hallazgos estructurales endoscópicos y las características motoras y funcionales del esófago y estómago”. El objetivo del tratamiento de la ERGE consiste en el alivio sintomático, la curación del daño mucoso y la prevención de las complicaciones.
“La base del tratamiento incluye la modificación de los hábitos de vida, como los cambios en la dieta; la pérdida de peso en casos de sobrepeso y obesidad; y la elevación de la cabecera de la cama. Tras un estudio adecuado, puede estar indicado el uso de fármacos para reducir la producción de ácido en el estómago, incrementar la motilidad esofágica y proteger la mucosa de dicho órgano”, manifiesta el doctor Bruna.
En casos seleccionados, “la cirugía por abordaje mínimamente invasivo puede estar indicada para reconstruir la anatomía normal del hiato esofágico en el caso de hernias de hiato y la confección de una funduplicatura para suplir la incompetencia de ese esfínter esofágico inferior”, concluye el especialista.
