Un homenaje a las víctimas de la dana
El acto, convocado por Acord Social Valencià, comenzó con cinco minutos de silencio en recuerdo de las víctimas de la dana. En la Plaza de la Virgen se desplegaron 229 mantas térmicas, como las que cubren los cadáveres, con el nombre de cada uno de los fallecidos en la barrancada.
Tras un sentido aplauso y un sonoro grito de ‘Mazón dimisión’, el cantautor valenciano Rafa Xambó leyó un manifiesto en homenaje a todas «las víctimas, a todas las poblaciones anegadas y a las personas solidarias que, en un gesto de desobediencia civil, entraron en los pueblos inundados y que, con su trabajo, contribuyeron a salvar centenares de vidas».
«Tenemos claro que para poder hacer el duelo que necesita hacer nuestro pueblo hace falta que Mazón y su Consell asuman sus responsabilidades políticas y penales dimitiendo y poniéndose a disposición de la justicia», exigieron los asistentes.
Recriminaciones durante el recorrido
Durante el acto se corearon lemas como ‘El president a Picassent’, ‘Ni oblit ni perdó’ o ‘No són morts, són assassinats’. Estos reclamos se repitieron a lo largo del trayecto que separa la Plaza de la Virgen del restaurante El Ventorro, donde Mazón decidió estar en «las horas más trágicas de su pueblo», según señaló Beatriu Cardona, portavoz de la acción.
La organización comunicó a la Delegación de Gobierno sobre el trayecto de la «ignominia», el cual quedó «lamentablemente desactualizado» tras conocerse que Mazón acompañó a la periodista al parking donde esta tenía su coche. Criticaron que se les denegó finalizar el trayecto frente al Palau de la Generalitat para «salvaguardar los edificios históricos», a pesar de que en la plaza también hay edificios con valor histórico, como la Basílica de la Virgen.
La organización distribuyó a los congregados caretas con «una imagen no trucada» del president, extraída de «esos videos del Cecopi que no quisieron difundir y que habían secuestrado», con el lema impreso ‘Dimisión’.
Ante el restaurante, los participantes pidieron al dueño y a los trabajadores que cuenten a la jueza lo que vieron: «No tenéis la culpa de que comiera aquí, pero sí de callar lo que visteis».
