Un edificio ha sido destruido tras un bombardeo ejecutado por Israel contra Líbano, justo después del anuncio de un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para un alto el fuego de dos semanas. El organismo Save the Children ha expresado su preocupación por las devastadoras consecuencias del conflicto en la infancia.
MADRID, 10 (EUROPA PRESS)
El Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) ha denunciado que cerca de 600 niños han muerto o resultado heridos a causa de la ofensiva lanzada el 2 de marzo por Israel contra Líbano. Esta cifra incluye más de 30 fallecidos y cerca de 150 heridos por la oleada de bombardeos perpetrada el miércoles por tropas israelíes en diversas localizaciones del país, incluidos puntos en la capital, Beirut.
UNICEF ha destacado que «la violencia en Líbano sigue teniendo consecuencias devastadoras para la infancia». Se han recibido informes que indican el rescate de niños «entre los escombros» tras los últimos ataques, mientras que otros permanecen desaparecidos o separados de sus familias. «Muchos están sufriendo traumas tras haber perdido a seres queridos, sus hogares y cualquier sensación de seguridad», ha señalado el organismo.
Además, se ha recordado que en todo el país más de un millón de personas han sido desplazadas, incluyendo aproximadamente 390.000 niños, muchos de ellos desplazados por segunda, tercera o incluso cuarta vez. Se ha enfatizado que «el Derecho Internacional Humanitario es claro: la población civil, incluidos niños y niñas, debe ser protegida en todo momento».
UNICEF ha reclamado que «todas las partes en conflicto deben tomar todas las precauciones necesarias para proteger a la población civil y las infraestructuras, así como garantizar un acceso humanitario seguro y sin obstáculos». Además, ha solicitado el cese del uso de «armas explosivas con efectos de amplio alcance en zonas densamente pobladas», las cuales representan una grave amenaza para la infancia.
Las operaciones de UNICEF están en marcha en Beirut, donde se están atendiendo a «numerosos niños heridos» por los ataques. La organización ha destacado que está ampliando su respuesta de emergencia a medida que aumentan las necesidades, ayudando a distribuir suministros esenciales en refugios, material médico a centros de salud públicos, y proporcionando atención urgente a familias desplazadas.
A pesar de los esfuerzos de alto el fuego en otras regiones, UNICEF advierte que «la actividad militar en curso en Líbano representa un grave riesgo para el alto el fuego y para los esfuerzos hacia una paz duradera en la región». «Los niños en Líbano no pueden quedar atrás», ha agregado la organización.
Por su parte, la ONG Save the Children ha denunciado la agudización de la crisis en Líbano, con muchos niños separados de sus familias. Yara Hamadeh, responsable de la ONG en el país, expresó que «en el país se respira una enorme incertidumbre, miedo y angustia». Muchos residentes han comparado la situación actual con la explosión en Beirut en 2020, recordando que «los ataques llegaron sin previo aviso y muy cerca de zonas civiles.»
Hamadeh ha subrayado que «los equipos de Save the Children trabajan día y noche» para reunir a los niños con sus familias, a pesar de que «muchas personas han perdido la vida en los bombardeos o posteriormente en hospitales». Aún se desconoce la cifra exacta de víctimas menores de edad, aunque se sabe que el número está en aumento. «Todo esto ocurre en un país ya devastado por la guerra, que tiene servicios públicos al límite», clarificó.
Por último, se ha citado la voz de un niño quien expresaba su deseo de que «todo vuelva a ser como antes». Los niños en Líbano anhelan regresar a sus casas, a sus rutinas y a sus familias. «Ser trabajadora humanitaria es lo único que me ayuda a sobrellevar esto como libanesa», concluyó Hamadeh.
Las autoridades libanesas han denunciado que cerca de 1.900 personas han muerto y más de 6.000 han resultado heridas a causa de la ofensiva de Israel, incluyendo más de 300 fallecidos y 1.100 heridos por la oleada de ataques perpetrados el miércoles, justo después de que Pakistán, como mediador, anunciara un acuerdo de alto el fuego entre Estados Unidos e Irán para la región de Oriente Próximo.
