
CIUDAD REAL, 3 Abr. (EUROPA PRESS) – Valdepeñas ha vuelto a brillar en su madrugá, cuando un numeroso público ha arropado a la Estación de Penitencia de Jueves Santo de la Hermandad del Santísimo Cristo de la Misericordia y María Santísima de la Palma, una de las procesiones más destacadas de la Semana Santa valdepeñera, que se encamina a conseguir la declaración de Interés Turístico Regional.
Así lo ha indicado el hermano mayor de la Hermandad de Misericordia y Palma, Jesús Caminero, quien, aunque ha asegurado que Valdepeñas «no es Andalucía», su Semana Grande cuenta con una idiosincrasia que merece ser reconocida.
En declaraciones a EUROPA PRESS, Caminero ha explicado que, pese a que estos pasos solo procesionan una vez al año, «la hermandad está viva los 365 días del año».
Esa labor, ha destacado, se sostiene con muchas manos, también de muchos jóvenes, que se están sumando a impulsar la tradición valdepeñera y se apuntan para portar los pasos.
El responsable de esta cofradía, que recomienda cualquier procesión de las que conforman la Semana Santa valdepeñera, destaca que la de la Estación de la Penitencia despunta por «sacar la imagen de Jesús a las calles, pero sin estar entronizado».
«Sale portada en unas pequeñas andas con cuatro hermanos. Cuando la Cruz de Guía comienza a llegar a la plaza, se apagan las luces y queda a oscuras. Una vez que el cortejo se organiza, se llama a la puerta de la Asunción y sale Nuestra Señora del Mayor Dolor, llevándose a cabo el encuentro», explica Caminero.
Mientras, José Ramón Yébenes, integrante de Misericordia y Palma, ha puesto el foco en la variedad de estilos que exhiben las ocho hermandades valdepeñeras, que van desde la seriedad de los «anderos» a otras más alegres.
Una riqueza que ratifica el regidor, Jesús Martín, quien ha explicado que hasta los años 80, los pasos valdepeñeros no llevaban costaleros y se caracterizaban por la «austeridad» que singulariza a Castilla la Vieja.
«Pero a partir de los ’90, a raíz de que cofrades sevillanos vinieron a residir a Valdepeñas, el paso del Santo Cristo de la Misericordia adoptó una identidad muy sevillana», destaca Martín.
«Algunas cofradías han plagiado ese mismo estilo, pero otras han seguido manteniendo la austeridad manchega, propia de Castilla la Vieja. Por lo tanto, venir a la Semana Santa de Valdepeñas no es ver una Semana Santa unificada, sino que cada una de las cofradías tiene su sello de identidad».
Dicho esto, sobre la entrega de los valdepeñeros con su Semana Grande, el regidor ha destacado que una parte la vive «desde la espiritualidad», pero la «inmensa mayoría, como toda la idiosincrasia española, la vive desde un acto de admiración y de reconocimiento a la belleza que suponen las tallas de imágenes y el oropel al que la Semana Santa llama algunas veces desde los tronos».
Martín también ha reparado en la incorporación de los jóvenes, que se hacen costaleros, atraídos, opina, «por esa versión más sevillana» que ha adoptado la Pasión valdepeñera.
“No sé si en su interior lo viven con devoción, con sacrificio o con amor, o lo hacen sencillamente como un reto personal, pero está claro que hay una incorporación muy plausible de la gente joven», señalan los líderes de la cofradía.
Por todo ello, Jesús Martín avala el crédito de lo que ocurre en Valdepeñas durante estos días para que sea reconocido con la categoría de Interés Turístico Regional.
«El hecho de que se haya dado el mestizaje entre la sobriedad castellana y la algarabía andaluza la hace muy peculiar en toda la provincia», abunda Martín.
«Desde el Consistorio trabajamos para que sea reconocida, no tanto por la egolatría que supone para una ciudad, sino también como reconocimiento a todas las cofradías y a los cofrades que, además de estar en el evento de la Semana Santa a lo largo del año, han vuelto a recuperar el compromiso con la sociedad con la que trabajan, sobre todo
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