Logroño, 12 Ago. (EUROPA PRESS) – Vecinos de Calahorra (La Rioja) se han reunido esta tarde frente a los porches del Ayuntamiento para participar en una concentración —convocada a través de redes sociales— en la que han pedido vivir en una «localidad segura», tras el último altercado ocurrido la madrugada del sábado al domingo, en el que un joven fue agredido en las inmediaciones de la calle El Sol de la localidad.
En un comunicado leído por Alejandro Alegría, un joven calagurritano que se ha definido como «un ciudadano más» pero que ha tomado la iniciativa para exigir «leyes y medios que protejan a la gente», este ha asegurado ante centenares de vecinos que «hoy nos reunimos aquí para decir alto y claro que la violencia no tiene cabida en nuestra ciudad. Nuestras calles tienen que ser seguras para todos».
Asimismo, ha afirmado: «Nos conocemos, sabemos quién respeta las normas y quién no, y no vamos a permitir que unos pocos manchen la convivencia que tanto valoramos».
Esto no va de banderas ni de etiquetas
En el manifiesto ha expresado que «esto no va de banderas ni de etiquetas, va de algo mucho más simple y justo. Quien la hace, la paga, y de que necesitamos leyes y recursos que realmente protejan a la gente. Con lo que tenemos ahora, es difícil que así sea».
Alegría ha añadido que «los jóvenes de Calahorra no vamos a responder con odio, porque el odio solo trae más problemas, y somos una ciudad pacífica. Pero tampoco vamos a quedarnos en silencio. Vamos a responder unidos, defendiendo nuestras calles, nuestra gente y nuestra forma de vivir».
Finalmente, ha indicado: «No pedimos nada extraordinario, solo vivir en paz y con la certeza de que la seguridad está garantizada para todos».
Tras las palabras de Alegría, los asistentes han cerrado el acto con un fuerte y prolongado aplauso.
La Glorieta del Quintiliano, lugar donde se ha desarrollado la concentración, había sido cerrada previamente al tráfico rodado por patrullas de la Guardia Civil y Policía Local. De estos cuerpos se han movilizado 83 agentes de la USECIC y GRS, cuya intervención no ha sido necesaria más allá del control preventivo y de circulación.
