El ingeniero de caminos y fundador de la ONG Innoceana, Carlos Mallo, advierte sobre el creciente riesgo que enfrentan los sebadales en las Islas Canarias. Estos hábitats submarinos, son considerados algunos de los más dañados por la presión costera, teniendo en cuenta que Tenerife ha perdido el 50% de su población de sebadales en los últimos 30 años. A través de su organización, Mallo trabaja incansablemente para salvar esta especie en peligro.
Entre los factores que contribuyen a esta problemática se encuentran los vertidos de aguas residuales, las construcciones en la costa y el turismo «irresponsable», que incluye embarcaciones recreativas que anclan en lugares donde hay sebadales. Estas actividades representan una amenaza significativa para la supervivencia de estas plantas marinas.
Innoceana, que opera a nivel internacional, se enfoca en la protección de los sebadales en Canarias, donde equipos de voluntarios, incluidos biólogos e ingenieros, se unen para proteger y dar a conocer los fondos marinos. En palabras de Mallo, la iniciativa busca que las comunidades locales participen en la transformación del entorno, alejándose del miedo al mar y adoptando una actitud de cuidado hacia él.
Durante la entrevista, Mallo señaló que los sebadales, que ofrecen numerosos servicios ecosistémicos, actúan como «guardianes marinos para los peces pequeños». Estas plantas desempeñan funciones esenciales, como la retención de arena en las playas, la captura de dióxido de carbono, la generación de oxígeno y la filtración de sedimentos.
Jardineros del Mar
En respuesta a la grave situación, Innoceana ha implementado desde 2018 la iniciativa «Jardineros del Mar», que busca recuperar las plantas marinas y promover la concienciación ciudadana, además de llevar a cabo labores de investigación y campo.
En 2024, la organización se vio reforzada con voluntarios movilizados por el Cabildo de Tenerife para trabajar en la monitorización de los sebadales y sus afecciones. Mallo destacó: «Vamos más allá de la concienciación. Queremos regenerar, no solo dejar de destruir sebadales, sino también plantar y aumentar su población».
Utilizando tecnología avanzada, el equipo de Innoceana está estudiando actualmente las áreas de la isla con las condiciones de calidad de agua más óptimas para la plantación de sebadales. Mallo explicó: «Al final del año vamos a tener claro dónde lo vamos a hacer. También estamos recogiendo semillas de sebadales donadores para germinarlas y, una vez tengamos las plantas, introducirlas en el mar».
En cuanto a los lugares propicios para la replantación, actualmente se analizan litorales donde ya no se vierten aguas residuales, y Mallo apuntó que también existen espacios donde se han conservado los sebadales y se trabajará en su mejora.
De Canarias a Costa Rica: la ‘Inmunología’ del Coral
Mallo reconoce el impacto irreversible de la actividad humana en el medio marino. No obstante, mantiene la esperanza y su compromiso en promover Innoceana en Canarias y otras iniciativas globales. El ingeniero, que ha trabajado en la construcción de puertos y carreteras, afirma: «Frenar la destrucción es lo más potente que hay». Tras varios años en el sector, decidió dedicarse por completo a la defensa de los océanos.
El proyecto Innoceana también tiene áreas de trabajo en California (EE. UU.), Costa Rica, España y Asia. En Costa Rica, se trabaja en la creación de un centro de conservación y restauración de corales, especialmente tras la devastación del 60% de los corales afectados por el fenómeno de ‘El Niño’ hace dos años, una tragedia que ahora tratan de mitigar mediante la «inmunología» de los corales.
Esta labor de conservación también se extiende a Oceanía, particularmente a Fiyi, donde la ONG está desarrollando un proyecto comunitario que ayude a la isla a establecer su propio modelo de conservación.
Premio Goldman por la Defensa del Océano
En 2025, Carlos Mallo recibió el Goldman Environmental Prize, considerado el ‘Nobel verde’, en reconocimiento a su trabajo en la defensa del océano, labor que le ha permitido detener proyectos de alto impacto ambiental, como la paralización de la construcción del puerto de Fonsalía, en Tenerife. Para Mallo, recibir este galardón fue una sorpresa, pero también un motor para reafirmar que su dedicación durante años ha valido la pena.
Desde ese reconocimiento, Mallo, que ahora se dedica completamente a la vida marina, sigue vinculado a Canarias, donde siente que está «como en casa». En su análisis, menciona que las islas «necesitan un parón, necesitan respirar» y reflexiona sobre su futuro, planteando que no se debería haber alcanzado un crecimiento turístico de 16 millones de visitantes al año sin una adecuada planificación.
Finalmente, Mallo concluye que, sin un enfoque planificado, «es difícil» que las acciones actuales puedan resolver el problema de fondo. En su visión, uno de los mayores desafíos es superar las «barreras» comunicativas entre administraciones, que a menudo llevan a una falta de soluciones efectivas.
