La Xarxa Vives d’Universitats ha publicado un informe que destaca la importancia de integrar la perspectiva de género en la política de estudios y la formación universitaria. Según la entidad, este es el «desafío más transformador» al que se enfrentan las universidades en la actualidad.
El informe titulado ‘La perspectiva de género en docencia a las universidades de la Xarxa Vives. Situación actual y retos futuros (2025)’, publicado este martes, presenta los resultados de la tercera edición del estudio, que incluye datos de 20 universidades y busca consolidar un trabajo conjunto al aportar líneas estratégicas para avanzar en las políticas de igualdad en la educación superior.
Incremento Respecto a 2021
De acuerdo con los hallazgos, el 75% de las universidades de la Xarxa Vives están impulsando proyectos de innovación docente con perspectiva de género, lo que representa un incremento notable en comparación con el 60% registrado en 2021. Sin embargo, solo el 20% de los centros reconocen oficialmente estos proyectos, lo que evidencia que aún queda camino por recorrer en su institucionalización.
En cuanto a la inclusión de género en los programas de grado, la presencia de asignaturas específicas sigue siendo «minoritaria y concentrada en disciplinas muy concretas», particularmente en ciencias sociales y humanidades. En programas de posgrado y másteres, la tendencia es similar; sin embargo, en la formación de doctorado, se ha incorporado, por primera vez, la formación científica con perspectiva de género.
Formación del Profesorado
El informe también señala que el 95% de las universidades cuentan con planes de igualdad diseñados para canalizar la agenda de género en la docencia. Además, el 70% ha proporcionado formación específica con esta perspectiva al personal docente e investigador (PDI) en los últimos años. Un dato relevante es que tres de cada cuatro universidades disponen de repositorios y bancos de recursos para facilitar la formación de género al PDI.
Propuestas para el Futuro
Entre las recomendaciones propuestas en el informe, se destaca la necesidad de aumentar la formación de género obligatoria en los grados, reforzar los programas de mentoría para estudiantes y establecer una estrategia educativa «sistemática» para el profesorado. También se sugiere hacer visibles los discursos sobre igualdad en los actos institucionales, garantizar un equilibrio de género en la coordinación académica y científica, fortalecer el compromiso ético de las universidades, y avanzar en aspectos de transparencia y buen gobierno.
