El director general de Cooperativas Agro-alimentarias de Castilla-La Mancha, Juan Miguel del Real, ha realizado un análisis del sector del pistacho, augurando un aumento de la productividad en los próximos años gracias a la superficie plantada. Este escenario refuerza la importancia de la agrupación de cooperativas en los procesos de procesamiento y comercialización.
ALCÁZAR DE SAN JUAN (CIUDAD REAL), 22 (EUROPA PRESS)
En una reciente entrevista, Del Real destacó que Castilla-La Mancha es la principal región productora de pistacho en España y Europa, con casi el 80 % de la superficie total nacional dedicada a este fruto seco, alcanzando casi las 80.000 hectáreas. Sin embargo, de esta cantidad, solo un 15 % está actualmente en producción, ya que el resto todavía está en crecimiento; un árbol de pistacho puede tardar hasta ocho años en ser productivo.
Con esta perspectiva, se anticipa que en los próximos años se irá incrementando la superficie en producción en aproximadamente 8.000 hectáreas anuales, lo que sugiere que «la explosión productiva está por llegar». Además, Del Real señaló que las buenas perspectivas para el mercado nacional y regional son prometedoras, dado que la producción actual no cubre el 12 % del consumo de todo el país.
La creciente popularidad del pistacho se debe igualmente a sus propiedades saludables y al aumento de nuevos consumidores, lo que motivó el optimismo respecto a su rentabilidad. Bajo estas condiciones, la Cooperativas Agro-alimentarias planea «vertebrar toda la producción que se va a recolectar» en pocos años, evitando los errores del pasado en otros sectores agroalimentarios donde proliferaron cooperativas en las mismas áreas.
Un desafío importante es consolidar la capacidad de procesamiento del pistacho, que, en sus primeras fases, requiere un manejo similar al de la uva en vez de la almendra. Este fruto seco precisa un secado inicial en un intervalo muy corto después de ser recolectado, entre 24 y 48 horas, para preservar su calidad, lo que resalta la necesidad de contar con infraestructuras adecuadas que agrupe a los productores en esta etapa de la cadena de valor.
Las cooperativas ya han establecido secciones dedicadas a frutos secos y están instalando equipamientos específicos para el pistacho. Una vez que este se ha secado, se trabaja en el desarrollo de estructuras más grandes para las siguientes fases, especialmente para la industrialización. Esta estrategia busca comercializar de manera conjunta toda la producción y así evitar la competencia desleal entre los productores.
El objetivo es contar con pocas estructuras comercializadoras que concentren el máximo volumen de pistacho en el mercado; se busca crear estructuras cooperativas con la capacidad de abordar mercados de alto valor tanto a nivel nacional como internacional, y en ese marco se está trabajando.
Estos esfuerzos están dirigidos a maximizar el valor de un producto «rentable y en tendencia», apoyándose en herramientas proporcionadas por la Consejería de Agricultura de la región, que ya ha lanzado un plan estratégico para generar estructuras eficientes.
BUENAS PERSPECTIVAS EN EL MERCADO DEL VINO A NIVEL REGIONAL
En lo que respecta al sector del vino, la situación actual se ha visto influida por las condiciones climáticas; las abundantes lluvias de primavera fueron seguidas por una ola de calor de 20 días en agosto, lo que ha conducido a una producción inferior a la del año anterior. Esto, unido a la escasez de producto en las bodegas y a la alta calidad de la uva de esta vendimia, anticipa «precios interesantes» para los productores de cooperativas, lo cual «garantiza la estabilidad del sector en la región».
A pesar de las buenas noticias, los costes de producción están siendo elevados; desde la energía hasta los productos fitosanitarios y los fertilizantes contribuyen a disminuir la rentabilidad neta. Esta situación también es reflejo de lo que ocurre en países vecinos, que han tenido que ajustar sus previsiones a la baja, haciendo que el año se perfilen como «comercialmente interesante».
LA AIRÉN, JOYA DE LA CORONA
A pesar de la disminución general del consumo de vino, Del Real considera que la región cuenta con una «ventaja competitiva importante» gracias a su variedad autóctona, la Airén. «Quien prueba estos vinos, se engancha», añade. Con la mirada puesta en el próximo 30 de noviembre, fecha en la que se celebra el Día Internacional del Airén y un inminente plan estratégico para su promoción, confía en que su consumo aumente.
«Estamos en un momento favorable para el consumo de vinos blancos, así como espumosos, rosados y tintos jóvenes que están en auge. Este cambio en las tendencias de consumo beneficia a Castilla-La Mancha, a diferencia de lo que sucede en otras regiones vitivinícolas del país», concluye Del Real.
