El debate en el Parlament de Baleares ha tomado un giro significativo con la propuesta del PP y Vox de derogar la ley de memoria y reconocimiento democráticos, un tema que ha suscitado intensas reacciones entre los diferentes grupos políticos. La iniciativa busca anular la legislación vigente, la cual fue aprobada en 2018, y ha sido argumentada desde varios frentes, siendo todos los grupos del lado izquierdo calificados como opositores a este movimiento.
PALMA, 21 Oct. (EUROPA PRESS) – Durante la sesión del pleno, el Parlament, apoyado por los votos del PP y Vox, ha decidido considerar dicha proposición de ley. Este paso marca la segunda ocasión en la que Vox intenta derogar la ley en la Cámara, habiendo fracasado anteriormente en un intento a finales del año pasado.
Desde entonces, han surgido movilizaciones, como la concentración de miembros de Memòria de Mallorca a las puertas del Parlament para manifestar su descontento ante la derogación de la normativa, reafirmando el carácter histórico y reparador de la ley.
«SACRALIZAN UN ÚNICO DISCURSO»
El portavoz adjunto de Vox, Sergio Rodríguez, calificó la ley de memoria democráticas como «absolutamente injusta», señalando que esta legislación dictamina la forma de pensar y expresarse de los ciudadanos, advirtiendo acerca de potenciales sanciones por ir en contra de las «verdades históricas» que promueve la ley.
Rodríguez también rememoró episodios de la Segunda República, destacando la «falta de libertad» y la «quema de más de 100 iglesias y conventos»; acusó a la izquierda de querer «cubrir su pasado con las manos teñidas de sangre». Además, cuestionó si es «incompatible» recordar a los «muertos inocentes de uno y otro bando».
La diputada del PP, Cristina Gil, defendió que las leyes de memoria representan «una intromisión del Estado en la conciencia» y arguyó que «sacralizan un único discurso», configurando un relato «más propio de dictaduras que de democracias». Subrayó que su partido continúa apoyando los valores democráticos y acusó a la izquierda de instrumentalizar la memoria como estrategia política.
«MEMORIA, JUSTICIA Y REPARACIÓN»
El diputado del PSIB, Omar Lamin, contrastó estas posturas, afirmando que la ley forma parte de la identidad balear: «Representa lo que somos, un pueblo de memoria, justicia y reparación». Según Lamin, esta ley es vital para prevenir que los graves errores del pasado se repitan.
Lamin también acusó a la presidenta del Govern, Marga Prohens, de traicionar sus compromisos con la izquierda por el deseo de mantener su posición al costo de satisfacer a la ultraderecha. Anunció que la derogación de la ley haría imposible honrar a las víctimas de bombardeos republicanos, que se espera conmemorar.
Por su parte, la diputada de MÉS per Mallorca, Maria Ramon, lamentó que el Parlamento estuviese debatiendo un asunto tan sensible que debería estar fuera del espectro de disputas políticas. Afirmó que esta situación es consecuencia de que el PP ha «traicionado su palabra». Su declaración enfatizó una crítica hacia la supuesta sumisión ideológica que el PP exhibe ante Vox.
En últimos esfuerzos por resaltar la importancia de la ley, el representante de Unidas Podemos, José María García, expresó que este debate pone a prueba la integridad moral de quienes lo han propuesto. Córdoba, quien ha respaldado al Govern, también reiteró las preocupaciones sobre cómo esta derogación podría representar una vulneración de derechos y desviar la atención de cuestiones críticas.
El debate continúa en un clima de tensión política, con los sectores de la izquierda defendiendo la importancia de recordar y aprender del pasado, mientras que la derecha alega una necesidad de libertades y reescritura histórica. Las implicaciones de este debate reverberarán en la sociedad balear, a medida que se desarrollen las próximas etapas del proceso legislativo.
