Varias grandes tecnológicas han presentado resultados en las últimas semanas y han ofrecido estimaciones de su gasto en 2026, junto con las previsiones de los principales analistas. El dato que más parece haber llamado la atención en Wall Street es el gasto de capital estimado para este año, que en conjunto supone una inversión de más de 700.000 millones de dólares (590.000 millones de euros) en infraestructuras de IA. Es más que todo el PIB nominal de Suecia en 2025, una de las mayores economías de Europa, según las estimaciones del FMI.
Las ventas mundiales de chips también se prevé que alcancen por primera vez este año 1 billón de dólares (842.000 millones de euros), según la patronal estadounidense del sector, la Semiconductor Industry Association (SIA).
Además, grandes bancos y consultoras como JPMorgan Chase y McKinsey calculan que el gasto total de capital en IA superará los 5 billones de dólares (4,2 billones de euros) de aquí a 2030, impulsado por una «demanda astronómica» de capacidad de cómputo.
El gasto de capital, o CapEx, se refiere a los fondos que una empresa destina a construir, mejorar o mantener activos a largo plazo como inmuebles, equipos y tecnología. Estas inversiones buscan aumentar la capacidad y la eficiencia de la compañía durante varios años.
Este gasto tampoco se deduce íntegramente en el mismo ejercicio; los costes de CapEx se capitalizan en el balance y se amortizan de forma gradual, lo que lo convierte en un indicador clave de cómo una empresa está invirtiendo en su crecimiento futuro y en la solidez de su actividad. El salto de este año confirma un giro definitivo iniciado en 2025, cuando se calcula que las grandes tecnológicas destinaron en torno a 400.000 millones de dólares (337.000 millones de euros) a CapEx en IA. Como ha reiterado en numerosas ocasiones el fundador y consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, estamos asistiendo a «la mayor expansión de infraestructuras de la historia de la humanidad».
Los hiperescaladores se lo juegan todo
En la cúspide de la jerarquía de gasto para 2026 se sitúa Amazon, que por sí sola prevé invertir la descomunal cifra de 200.000 millones de dólares (170.000 millones de euros). Para poner la cifra en contexto, la previsión de CapEx en IA de la compañía para este año supera el PIB nominal conjunto de los tres países bálticos en 2025, según las proyecciones del FMI.
Alphabet, la matriz de Google, le sigue con 185.000 millones de dólares (155.000 millones de euros), mientras que Microsoft y Meta tienen previsto destinar 145.000 millones de dólares (122.000 millones de euros) y 135.000 millones de dólares (113.000 millones de euros), respectivamente.
Oracle también ha elevado su CapEx para 2026 hasta 50.000 millones de dólares (42.100 millones de euros), casi 15.000 millones de dólares (12.600 millones de euros) por encima de las estimaciones anteriores. Además, Tesla prevé duplicar su gasto hasta casi 20.000 millones de dólares (16.800 millones de euros), principalmente para ampliar su flota de robotaxis y avanzar en el desarrollo del robot humanoide Optimus.
Otra de las empresas de Elon Musk, xAI, gastará al menos 30.000 millones de dólares (25.200 millones de euros) en 2026. Se construirá en Misisipi un nuevo centro de datos de 20.000 millones de dólares (16.800 millones de euros), bautizado MACROHARDR, que el gobernador Tate Reeves ha calificado como «la mayor inversión del sector privado en la historia del estado».
xAI ampliará además el llamado Colossus, un conjunto de centros de datos en Tennessee que Musk ha descrito como el mayor superordenador de IA del mundo. Asimismo, la compañía fue adquirida por SpaceX en una operación íntegramente en acciones a comienzos de este mes. La fusión valoró SpaceX en 1 billón de dólares (842.000 millones de euros) y xAI en 250.000 millones de dólares (210.000 millones de euros), dando lugar a una entidad de 1,25 billones de dólares (1,05 billones de euros), supuestamente la mayor empresa privada de la historia por valoración.
También se ha informado de que SpaceX tiene intención de salir a bolsa en algún momento de este año, con Morgan Stanley supuestamente en conversaciones para dirigir la oferta, que ahora incluye exposición a xAI. Elon Musk ha señalado que el objetivo es construir un «motor integrado de innovación» que combine IA, cohetes e internet por satélite, con planes a largo plazo que incluyen centros de datos en el espacio alimentados con energía solar.
En cambio, Apple sigue rezagada en el gasto con «solo» unos 13.000 millones de dólares (10.900 millones de euros) previstos. No obstante, la compañía anunció el mes pasado una alianza plurianual con Google para integrar los modelos de IA Gemini en la próxima generación de Apple Intelligence. En concreto, la colaboración se centrará en renovar por completo Siri y mejorar las funciones de IA en los dispositivos. Puede decirse, por tanto, que Apple está externalizando buena parte de la inversión que necesitaría para seguir siendo competitiva en el desarrollo de IA.
En cuanto a Nvidia, presentará resultados y ofrecerá previsiones el 25 de febrero. La compañía se dedica principalmente a la venta de chips de IA y se espera que acapare la mayor parte del gasto de las grandes tecnológicas, en particular para la construcción de centros de datos. En la conferencia de resultados de agosto pasado, el consejero delegado Jensen Huang estimó un coste por gigavatio de capacidad de centro de datos de entre 50.000 millones de dólares (42.100 millones de euros) y 60.000 millones de dólares (50.500 millones de euros), con unos 35.000 millones de dólares (29.500 millones de euros) de cada inversión destinados al hardware de Nvidia.
La gran rotación de capital
Wall Street mantiene sentimientos encontrados ante el enorme gasto que las grandes tecnológicas han planificado para 2026. Por un lado, los inversores comprenden la necesidad y la urgencia de desarrollar una ventaja competitiva en la era de la inteligencia artificial. Por otro, la magnitud del gasto ha asustado a algunos accionistas; la tolerancia del mercado depende de que se demuestre un retorno de la inversión a partir de este año, ya que estas apuestas se financian cada vez más con grandes emisiones de deuda.
Morgan Stanley calcula que los hiperescaladores pedirán prestados en torno a 400.000 millones de dólares (337.000 millones de euros) en 2026, más del doble de los 165.000 millones de dólares (139.000 millones de euros) que se financiaron en 2025. Este repunte podría llevar la emisión total de bonos corporativos estadounidenses de alta calidad a un récord de 2,25 billones de dólares (1,9 billones de euros) este año.
Por ahora, los ingresos previstos por IA para 2026 están muy lejos de igualar el gasto, y las dudas son fundadas. Entre ellas, la posibilidad de que el hardware se deprecie con rapidez por la propia innovación y otros costes operativos elevados como el consumo de energía. Puede afirmarse con bastante seguridad que las cifras dependen en gran medida del éxito futuro. Como reconoció este mes el consejero delegado de Google, Sundar Pichai, hay «elementos de irracionalidad en el ritmo actual de gasto».
Ya en noviembre, Alex Haissl, analista de Rothschild & Co
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