El director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Pedro Olloqui, ha expresado su oposición al cronograma propuesto por el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) para el cumplimiento de la sentencia que ordena el regreso de las pinturas murales al Monasterio de Sijena (Huesca). Olloqui ha declarado que este cronograma «no tiene más objetivo que alargar los plazos»: «Es ignominioso, intolerable», subrayó en una rueda de prensa.
Olloqui también ha declarado: «¿Hasta dónde podíamos llegar?», refiriéndose al hecho de que el Ejecutivo aragonés haya registrado sendos escritos ante el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Huesca, alegando en contra del cronograma y rechazando la petición del MNAC para que el Ministerio de Cultura realice un informe pericial sobre las pinturas. Además, Olloqui criticó la solicitud de la Generalitat de Cataluña de personarse en el proceso de ejecución de sentencia.
Según el cronograma propuesto por el MNAC, el regreso de las obras murales se extendería hasta las 76 semanas, mientras que el Gobierno de Aragón sostiene que 28 semanas son «más que suficientes». «No tiene ninguna justificación técnica ni legal la ampliación de plazos», enfatizó el director general, quien insistió en que solo busca «alargar los plazos y generar confusión» que impida el cumplimiento de la sentencia.
Valoraciones del entorno y de la instalación
Olloqui explicó que la ampliación de plazos que propone el MNAC se basa en valoraciones sobre el entorno destinado a las pinturas, específicamente las condiciones de la Sala Capitular del cenobio, lo que alargaría el proceso seis semanas más. A esto se le suman otras 12 semanas por valoraciones sobre los riesgos de la metodología de instalación.
El director general calificó este planteamiento como «escandaloso» porque representa «una invasión de las competencias» del Gobierno de Aragón, que es quien debe valorar el entorno donde se ubicarán las pinturas. Recalcó que la comunidad autónoma ha acreditado la estabilidad térmica, lumínica e hídrica de la sala.
Olloqui criticó además que el MNAC solicite 29 semanas más para el desmontaje y traslado de las pinturas, pese a que en 1995 solo tomó cuatro semanas para su montaje. «Los hechos objetivos descalifican esa propuesta por sí solos», sentenció.
Además, reiteró que los estudios realizados por técnicos aragoneses demuestran que la situación física y química de las pinturas es «totalmente estable», lo que significa que «no existen riesgos extraordinarios en el traslado». Aseguró que el monasterio «goza de estabilidad térmica, física e hídrica para proceder al montaje con absolutas garantías».
Para evitar una «dilatación excesiva», Olloqui solicitó al MNAC que inicie la fabricación de los embalajes necesarios para el traslado. «Que no esperen a dilatar el proceso con una fabricación posterior, porque eso permitirá acordar de forma severa los plazos, ahorrando 29 semanas de sufrimiento y humillación que estamos sufriendo los aragoneses», remarcó.
Una prueba pericial «de parte»
Por último, el Gobierno de Aragón se opuso a la solicitud de realización de una prueba pericial al Instituto de Patrimonio Cultural de España (IPCE), dependiente del Ministerio, respecto a la situación física y química de las pinturas, argumentando que se trata de una «pericial de parte» dado que el Ministerio de Cultura forma parte del patronato del MNAC.
Afirmó que, si esta prueba hubiera sido significativa e importante, debería haberse realizado «en plazo» durante el periodo de prueba del procedimiento judicial, pero no se solicitó, lo que deja entrever que no era importante. Olloqui también lamentó que el Ministerio de Cultura no haya manifestado un «compromiso inquebrantable» con el cumplimiento de la sentencia.
El Ejecutivo aragonés trasladó al juzgado de Huesca su oposición a la petición de la Generalitat de Cataluña para personarse en el procedimiento de ejecución de sentencia. Olloqui argumentó que «no existe fundamento jurídico» ni «interés directo» en esta solicitud, ya que la Generalitat forma parte del patronato del MNAC, considerándola un «fraude procesal» que busca dilatar el proceso y dificultar el cumplimiento de la sentencia.
Concluyó recordando que el presidente autonómico, Jorge Azcón, «tendió la mano» a su homólogo catalán, Salvador Illa, y se ha sentido «engañado» por el obstáculo al cumplimiento de la sentencia.
A su juicio, el escenario judicial no ha cambiado y solo se debe pronunciar sobre el cronograma definitivo para el regreso de las pinturas a Sijena, insistiendo en que lamenta el «ensañamiento» de la Generalitat para no cumplir la sentencia y llama a abandonar «esa voluntad de dilatación».
