El bebé gazatí Jawad conoce a su corta edad lo que implica vivir bajo una ocupación militar: disparos del Ejército israelí, la detención de su padre y la suya, y, según el relato de familiares y documentos médicos, el maltrato físico a manos de soldados. EFE/ Ahmad Awad.
El testimonio de la familia
Al Maghazi (Gaza)/Jerusalén, (EFE).- El bebé gazatí Jawad, con apenas meses de vida, enfrenta la brutalidad de una ocupación militar. En una entrevista con EFE, la abuela de Jawad, Rana Abu Nasar, relata que tras una consulta médica, la doctora le informó que las lesiones del niño, en específico una quemadura en la rodilla derecha, eran el resultado de un cigarrillo, no de metralla. Esta afirmación se basa en un chequeo médico realizado en el Hospital Al Aqsa (Deir al Balah, Gaza), donde se constató que el pequeño sufrió al menos una quemadura y heridas punzantes en su pantorrilla durante su retención por el Ejército israelí el pasado 19 de marzo, episodio que convirtió su corta vida en un calvario.
Rana, cubriéndose el rostro con un nicab ante la prensa, conserva los pantaloncitos azul de Jawad, manchados de sangre y con pequeños agujeros. La abuela menciona que le realizaron una radiografía y una ecografía en el hospital, y que, una semana después, el niño sigue inquieto, sufriendo pesadillas que lo despiertan en plena noche y necesitando analgésicos debido a la fiebre. Además, Rana lanza una desafiante pregunta: «Exijo que se investigue lo que pasó, ¿por qué este niño? ¿Qué hizo para merecer esto?».
Soldados dispararon al padre
El calvario de la familia comenzó el 19 de marzo, cuando, según testigos, el padre de Jawad, Osama Muhamad Abu Nasar, de 25 años, salió de casa junto con su hijo para comprar un regalo en la víspera de Aid Al Fitr, una celebración que marca el fin del mes de ayuno del Ramadán. Sin embargo, Osama, confundido y sufriendo trastornos psicológicos tras semanas de estrés, se dirigió accidentalmente hacia la zona donde las tropas israelíes aún están apostadas.
Los soldados abrieron fuego, hiriendo a Osama en el hombro, en lo que el Ejército describió como “disparos de advertencia”. Desde el Ejército se argumentó que “los disparos no querían hacerle daño, sino obligar al sospechoso a detenerse”. Sin embargo, el resultado de sus acciones fue que tanto el padre como el niño sufrieron lesiones, lo que el Ejército calificó como consecuencia probable de las esquirlas resultantes del fuego.
Cerca de la línea amarilla, el perímetro donde el Ejército israelí controla casi la mitad de Gaza, cientos de gazatíes han perdido la vida debido al fuego israelí desde el 10 de octubre, de acuerdo con el Ministerio de Sanidad local.
Una «unidad militar» o un «dron» implicados en el suceso
Después del ataque, las versiones difieren. El abuelo de Jawad y su madre sostienen que algunos testigos afirmaron que una “unidad militar” o un “dron” se acercó a ellos y que Osama, que llevaba a Jawad en hombros, dejó al niño en el suelo. Según narran, luego fue forzado a quedar solo en ropa interior; cuando estuvo atado, lo cargaron en un vehículo alrededor de las diez de la mañana. Un amigo de la familia comentó a EFE que vio a Osama en la dirección equivocada al momento en que los soldados comenzaron a disparar. Relató que tanto él como Jawad cayeron al suelo, y fue solo después de eso que Osama fue conducido al interior de un tanque.
Israel acusa al padre de ser miembro de Hamás
En la actualidad, Osama continúa detenido. El Ejército israelí afirma que durante su interrogatorio, el joven se identificó como miembro de Hamás y, supuestamente, admitió haber entrado en Israel durante la masacre del 7 de octubre. Sin embargo, la familia de Osama niega estas acusaciones, defendiendo que “nuestro hijo no tiene nada que ver con la resistencia. Es una persona sencilla y normal, que simplemente vive como cualquier otra”. Ante la situación, su padre expresa: “¿Qué hizo mal el niño? Este es un crimen sin justificación… Deliberadamente torturaron al niño para presionar a su padre por si tenía alguna información”.
