Publicado 16/10/2025 – 20:42 CEST
PUBLICIDAD
¿Suponen los agentes estatales chinos una amenaza para la seguridad nacional del Reino Unido? La respuesta es, por supuesto, que sí, todos los días. Esta afirmación fue realizada por Ken McCallum, director general del MI5, durante una rara aparición pública este jueves.
Sus declaraciones surgieron a raíz del culebrón judicial que involucra al académico Christopher Berry y al investigador parlamentario Christopher Cash. Ambos fueron acusados el año pasado de proporcionar información o documentos a China que se consideraron «perjudiciales para la seguridad o los intereses» del Reino Unido.
McCallum señaló que estas afirmaciones aumentan la presión sobre las autoridades para que expliquen por qué el proceso judicial contra los acusados, cuyos cargos fueron retirados por la Fiscalía británica, se vió frustrado justo antes de llegar a juicio. El primer ministro británico, Keir Starmer, ha negado cualquier interferencia. El Gobierno, los políticos de la oposición y los fiscales han intercambiado reproches sobre el fracaso de este caso penal.
Además, McCallum aseguró que su organismo intervino para detener una amenaza de Pekín la semana pasada, y que estas intromisiones se manifiestan en forma de ciberespionaje, robo de material sensible y «esfuerzos por interferir de forma encubierta en la vida pública del Reino Unido».
«Me siento frustrado», añadió el jefe del MI5, «cuando las oportunidades para perseguir actividades que amenazan la seguridad nacional no se llevan a cabo por la razón que sea», señalando que las decisiones judiciales están fuera de su alcance.
Las autoridades de inteligencia británicas han intensificado sus advertencias sobre las actividades encubiertas de Pekín, y el Comité de Inteligencia y Seguridad del Parlamento ha calificado a China como una “amenaza estratégica” en 2023.
El Gobierno del Partido Laborista, que asumió el poder el año pasado, ha intentado con cautela restablecer los lazos con Pekín después de años de tensas relaciones debido a estas acusaciones, la falta de derechos humanos en el país asiático, el apoyo de China a Rusia y la represión de las libertades civiles en Hong Kong, antigua colonia británica.
Cash y Berry enfrentaron cargos bajo la Ley de Secretos Oficiales, un estatuto centenario que juzga el espionaje de naciones consideradas enemigas del Reino Unido. Esta ley ha sido reemplazada por una nueva legislación sobre seguridad nacional. Ambos hombres niegan haber cometido delito alguno y la embajada china ha calificado las acusaciones de «calumnias malintencionadas».
China, Rusia e Irán, en el foco del MI5
McCallum también describió un panorama preocupante respecto a «múltiples amenazas superpuestas a una escala sin precedentes», tanto de grupos terroristas como de Estados. Aseguró que China es uno de los «tres grandes» países detrás de estas amenazas, junto con Rusia e Irán.
«Las amenazas estatales se están intensificando», reiteró durante su comparecencia, indicando un aumento del 35% en el último año del número de personas que el MI5 está investigando por espionaje «contra nuestro Parlamento, nuestras universidades y nuestras infraestructuras críticas». McCallum destacó que Rusia e Irán están utilizando cada vez más “métodos feos”, incluyendo «sabotajes de vigilancia, incendios provocados o violencia física», algo que no se había visto antes.
«Rusia está decidida a causar estragos y destrucción», afirmó. «En el último año, hemos desbaratado junto con la Policía un flujo constante de complots contra individuos que los líderes rusos perciben como sus enemigos«. Teherán, de acuerdo con McCallum, está también conspirando para eliminar a sus enemigos en suelo británico, con más de 20 complots desbaratados en los últimos 12 meses.
