El presidente del Gobierno de Canarias, Fernando Clavijo, ha advertido este martes de que si el marco financiero 2028-34 se aprueba finalmente, supondrá la «expulsión de facto» de las Regiones Ultraperiféricas (RUP) de la Unión Europea. Estas declaraciones se produjeron en Bruselas, durante su intervención en un foro de alto nivel de las RUP.
Clavijo enfatizó que los «principios básicos fundacionales» de la Unión Europea «no pueden ser pervertidos» en un contexto global que tiende hacia un «nuevo desorden mundial». Según el presidente canario, es imperativo que la UE «reivindique su identidad» y defienda sus valores, ya que el proyecto europeo representa más que un mero grupo de países buscando ganancias comerciales.
Presencia de líderes europeos y demanda de apoyo
El mandatario canario destacó la significativa participación de cuatro comisarios europeos y representantes de Francia, Portugal y España, así como del vicepresidente ejecutivo de la Comisión Europea para la Cohesión y Reformas, Raffaele Fitto, y del vicepresidente del Parlamento Europeo. Recalcó que estos líderes han sido «contundentes» en sus argumentos a favor de las RUP.
Sin embargo, Clavijo lamentó la falta de algún ministro español en el encuentro y anunció que su Gobierno enviará una carta al presidente Pedro Sánchez, solicitando un pronunciamiento que sea «igual de determinante y comprometido». Advirtió que «si no hay unanimidad en el Consejo Europeo, ese marco financiero no sale».
Impacto financiero en Canarias
El presidente también subrayó que Canarias se juega alrededor de 4.000 millones de euros en fondos a lo largo de seis años. Además, la región se ve afectada por las negociaciones de acuerdos comerciales bilaterales, como los del Mercosur, que perjudican al sector primario canario, ya que sus productos no cuentan con las mismas condiciones ni costos de elaboración.
Desventajas competitivas y fragmentación
Clavijo señalaba que estos acuerdos comerciales generan importantes desventajas competitivas que se suman a la fragmentación del territorio, la lejanía y la insularidad de las RUP. Ante este escenario, afirmó que si se desea que la UE sea «un espacio común», es fundamental desarrollar un proyecto que contemple la inclusión y confort de todos los actores implicados.
Acerca de la renovación de la estrategia para las RUP, destacó que «es una oportunidad si realmente hay un compromiso claro» y que debería incluir un decreto ómnibus que defina las singularidades de las RUP sin nacionalizar todos los recursos. Insistió en que, si no se cuida este aspecto, las decisiones recaerían sobre el Estado miembro, lo que podría derivar en políticas disímiles adaptadas a prioridades específicas.
En este contexto, Clavijo planteó el riesgo de crear distancias aún mayores entre las políticas que afecten al sector primario, el transporte, la pesca o el desarrollo de infraestructuras, lo que podría dejar a las regiones ultraperiféricas rezagadas. Cuestionó la existencia de la UE si al final el «espacio común se acaba compartimentando en función del Estado miembro».
