El consejero cántabro de Industria, Eduardo Arasti, ha defendido hoy ante la Comisión de Peticiones el valor de los trabajadores autónomos, con el objetivo de promover las políticas necesarias para impulsar y facilitar su actividad. La presentación se tuvo lugar en Santander el 15 de abril de 2026.
Como presidente de la Mesa del Empleo Autónomo de Cantabria, Arasti ha resaltado en la Comisión de Peticiones del Parlamento la necesidad de declarar el 10 de marzo como el Día Europeo del Trabajador Autónomo de Cantabria. Esta propuesta busca generar un reconocimiento y visibilidad social hacia un colectivo que ha sido y sigue siendo el alma de nuestras ciudades y pueblos.
Durante su intervención, Arasti ha considerado que esta declaración representa una oportunidad para impulsar políticas específicas, compartir buenas prácticas entre Estados miembros y avanzar hacia una Europa que «no deje atrás a quienes arriesgan cada día para generar empleo y cohesión social».
El consejero se ha mostrado partidario de visibilizar el problema que enfrentan los autónomos en Europa, con el fin de que las políticas comunitarias sean favorables para un sector que merece reconocimiento «a todos los niveles» por su papel esencial en la economía, el empleo y la cohesión social europea.
Arasti ha declarado: «Si queremos una Europa más fuerte, más competitiva y cercana a sus ciudadanos, necesitamos cuidar a quienes sostienen la economía desde la base, desde nuestros campos, nuestras carreteras o desde el trato personal y cotidiano de nuestros comercios, despachos y tiendas». Esta afirmación la hizo en nombre de la Mesa del Empleo Autónomo de Cantabria, que reúne a las principales asociaciones representativas del colectivo para defender esta petición sencilla pero profundamente simbólica.
Además, ha recordado que en la Unión Europea hay más de 27 millones de trabajadores autónomos, lo que representa cerca del 14% del empleo total. En el caso de España, este colectivo abarca aproximadamente el 16% de la población ocupada, y en otros Estados miembros, supera incluso el 20%.
Arasti afirmó: «Son agricultores, comerciantes, artesanos, transportistas, profesionales liberales, pequeños industriales o emprendedores digitales, y sin ellos, la economía europea, sencillamente, no funcionaría». Subrayó la importancia de este colectivo, indicando que «representan un pilar fiscal y social».
En este contexto, explicó que en países como España, las cotizaciones de empresas y trabajadores por cuenta propia suponen más de una cuarta parte de los ingresos del sistema, «sosteniendo pensiones, sanidad y protección social».
Visibilizar los problemas del sector
La declaración de Arasti reiteró la necesidad de un esfuerzo institucional que demuestra que los autónomos «son uno de los cimientos del sistema». Sin embargo, lamentó que su realidad cotidiana está marcada por dificultades específicas que Europa «no puede ignorar». Afirmó que para un autónomo, la enfermedad «no es solo un problema de salud, es un riesgo económico», recordando que en este sector no hay sustituciones automáticas ni ingresos garantizados.
El consejero destacó que «la conciliación, el acceso a la financiación, la digitalización o la adaptación a la transición energética exigen un esfuerzo enorme a quien trabaja solo o con uno o dos empleados». Teniendo en cuenta que, «en muchos casos, los autónomos son empresariado y trabajador al mismo tiempo, asumiendo riesgos y sosteniendo empleo», abogó por dotar a este colectivo del reconocimiento institucional «del que muchas veces carece y que creo que merece».
Respecto a la elección del 10 de marzo como fecha para celebrar y reconocer el Día Europeo del Trabajador Autónomo, Arasti afirmó que «no es una fecha cualquiera», pues en 2020, ese mismo día, la Unión Europea presentó la Estrategia de las Pequeñas y Medianas Empresas para una Europa sostenible y digital. Este documento marcó un punto de inflexión, reconociendo de forma clara por primera vez el papel central de las pequeñas empresas y de los autónomos en la competitividad, la resiliencia y el futuro industrial de Europa.
Para finalizar, Arasti concluyó que la declaración oficial del Día Europeo del Trabajador Autónomo debe servir para reforzar el reconocimiento social y económico de estos profesionales; promover políticas europeas específicas de apoyo, protección y desarrollo para el colectivo; fomentar la cooperación entre Estados miembros en materia de emprendimiento individual y microempresas, y estimular la participación de los autónomos en los procesos de digitalización, sostenibilidad y competitividad europea.
