PAMPLONA, 24 sep. (EUROPA PRESS) – Los grupos políticos en el Parlamento de Navarra han evidenciado este miércoles sus discrepancias respecto al número y orden de las comparecencias de la comisión de investigación sobre las adjudicaciones del Ejecutivo foral en las últimas legislaturas, que se iniciarán con las obras de Belate, así como por el tiempo que contará cada partido en las sesiones, lo que ha generado un «debate complejo» en palabras de Irati Jiménez, presidenta de la comisión.
En la reunión interna celebrada este miércoles se ha acordado que se celebren dos sesiones por semana y 60 minutos para cada grupo. Algunos partidos pedían tres sesiones semanales e intervenciones de 30 minutos con la intención de que la comisión finalizase sus trabajos en un plazo «razonable».
En declaraciones a los medios de comunicación, el portavoz de UPN, Javier Esparza, ha valorado que las comparecencias comiencen con el tema de Belate y ha opinado que debieron comenzar por el exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, quien comparece finalmente en el número 24, porque la comisión «se crea por el ‘caso Cerdán'». «Todo pivota en relación a la figura de Santos Cerdán, que está en la cárcel», ha dicho, lamentando que no hayan tenido mayoría.
Esparza ha criticado el tiempo de 60 minutos por grupo y ha señalado que UPN había planteado que «no tuviera tiempos». «Las comisiones de investigación anteriores que se han desarrollado en este Parlamento eran sin tiempo», ha afirmado, indicando que «nos resulta insuficiente». «Habrá personas con las que no vamos a utilizar todo el tiempo y habrá personas con las que seguro nos va a faltar tiempo», ha expuesto, indicando que han optado por dos días de comparecencias para «dedicar al menos un espacio semanal en la actividad parlamentaria a lo que hace la oposición, que es controlar al Gobierno o proponer iniciativas».
Javier Lecumberri, del PSN, ha explicado que «los dos principales puntos en los que se ha suscitado una discrepancia» han sido en el orden de las comparecencias y en el número y la duración de las sesiones semanales. La propuesta defendida por el PSN, comentó, tenía un «orden lógico», en el que primero deberían comparecer empresas o personas que estaban participando en distintas obras, adjudicaciones o licitaciones investigadas, como Acciona, Servinabar, Koldo García, Antxon Alonso o Santos Cerdán, y en un segundo bloque se pasaría, en orden cronológico, a las distintas obras sujetas a esta comisión, comenzando por Belate y acabando por la más lejana, que es la ampliación de la primera fase del Canal de Navarra.
No obstante, la propuesta aprobada «carece de la lógica de un sistema de comisión de investigación». «Los votos de UPN, PP, Vox y Geroa Bai les han dado una mayoría y por tanto ha salido ese orden, que por supuesto será el que respetaremos y el que llevará la comisión», manifestó. En cuanto al número de sesiones, el PSN ha señalado que «con dos sesiones semanales nos vamos prácticamente hasta principios de verano, lo que nos parecía excesivo».
Por parte de EH Bildu, Adolfo Araiz ha considerado que «hay una estrategia de las derechas para que el tiempo de duración de esta comisión se alargue todo lo que se pueda» al acordar la ampliación de los turnos de cada grupo y rechazar tres sesiones por semana. Ha destacado que el reglamento del Parlamento dice que los trabajos de una comisión de investigación «tendrán prioridad sobre el resto de trabajos de la Cámara, incluso por encima de los trabajos de los Presupuestos». Araiz ha acusado a UPN de tener «una composición en la cabeza de fiscales frustrados» y de intentar convertir esta comisión «en algo que no es; no es un interrogatorio judicial».
Desde Geroa Bai, Pablo Azcona ha mostrado su «satisfacción» porque «se ha aprobado el orden de comparecencias tal y como lo habíamos propuesto, con un ligero cambio» -el adelanto de la comparecencia de Santos Cerdán a los autores del informe de la UCO-, y ha destacado el «absoluto rigor» de la propuesta de la coalición. Azcona ha defendido que el inicio de la comisión debía ser la adjudicación de Belate, porque «creemos que es la mejor forma de dar las explicaciones oportunas sobre una obra que está viva» y de «despejar cualquier duda que afecte a la gestión del Gobierno».
En este sentido, ha afirmado que «creíamos importante, más allá de ceñirnos a unos u otros tiempos» -ya que «estamos hablando de comparecencias que pueden llegar a durar siete horas, un tiempo más que razonable»-, que la comisión y los trabajos en torno a la misma «no pueden condicionar la actividad parlamentaria».
Desde el PPN, Javier García ha criticado que «hay muchísimas personas que no están en la lista de comparecientes», entre las que ha incluido a la presidenta María Chivite y la expresidenta Uxue Barkos, que, ha asegurado, «tienen mucho que decir». García ha defendido que se trata de una comisión «para buscar lo que ha pasado con un montón de millones de las arcas forales y que tiene como parte central a Santos Cerdán», no para «subir una foto a redes». «Pretenden que esta comisión pase sin pena ni gloria, no se resuelva nada» y buscan «tapar todo entre todos y no dar transparencia a la ciudadanía», ha rechazado, exigiendo que «se depuren responsabilidades, empezando por las políticas» con la dimisión de Chivite, «para que Navarra gane en credibilidad».
En nombre de Contigo-Zurekin, Miguel Garrido ha afirmado que «no estamos satisfechos» con las conclusiones de la sesión, ya que, en lo referente al orden de las comparecencias, Geroa Bai se ha unido a «la derecha para que no empiece la comisión de investigación por Acciona, Koldo García y Santos Cerdán» sino por los técnicos de la Mesa de contratación de Belate, una posición «que no entendemos».
Finalmente, Emilio Jiménez, de Vox, ha afirmado que la comisión está «viciada» y siendo «un teatrillo por parte de unos malos actores que se ríen de los navarros». Ha reprochado que se base en cuatro legislaturas y ha asegurado que «van a intentar tapar la corrupción actual», lamentando que «lo único que va a servir, gracias al PSN, es para blanquear a Bildu»: «Que Bildu esté haciendo de garante de la transparencia nos repugna», ha censurado.
