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Los inversores siguen recelosos después de que el ‘Wall Street Journal’ publicara que el presidente estadounidense, Donald Trump, amenazó con destruir el principal centro de exportación de petróleo y las plantas desalinizadoras de Irán a menos que acepte un acuerdo, al tiempo que sugería que la diplomacia estaba avanzando.
La noticia se produce en un momento en que los Gobiernos de todo el mundo se afanan en aplicar medidas para aliviar la carga de los crecientes precios del combustible, mientras tratan de conservar la energía, dado que aproximadamente una quinta parte del crudo y el gas mundiales pasan por el estrecho.
El ‘Wall Street Journal’, citando a funcionarios de la Administración, dijo que Trump y sus asesores habían llegado a la conclusión de que una misión para reabrir la vía navegable se extendería más allá de su plazo de cuatro a seis semanas. Añadió que habían decidido centrarse en atacar los sistemas de misiles y la Armada iraníes antes de presionar al país diplomáticamente para reabrir el estrecho.
El martes por la mañana, una aeronave no tripulada impactó contra un petrolero kuwaití en aguas de Dubái, provocando un incendio. Las autoridades de Dubái declararon que las llamas ya habían sido extinguidas, pero continuaban preocupadas por la posibilidad de un vertido de petróleo.
Las interrupciones del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por el que normalmente pasa aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial, siguen siendo un punto de presión clave para el suministro energético global.
El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, aseguró que Trump tiene «opciones disponibles» en respuesta a las amenazas de Teherán de controlar el estrecho, después de que se informara que Irán había creado efectivamente una, por así decir, «cabina de peaje» allí.
Los dos principales índices de referencia del petróleo cayeron el martes, aunque el West Texas Intermediate y el crudo Brent se mantuvieron muy por encima de los 100 dólares (87 euros) el barril.
La mayoría de los mercados bursátiles de Asia subieron brevemente, pero para entonces el Nikkei 225 de Tokio había bajado un 1,3%, el Kospi de Corea del Sur había caído un 3,3%, el Hang Seng de Hong Kong había cedido un 0,5% y el índice compuesto de Shanghái un 0,4%. Los futuros estadounidenses subieron entre un 0,6% y un 0,8%.
En cuanto al oro y la plata, ambos generalmente vistos como valores refugio, subieron en las primeras operaciones del martes. El oro subió un 0,7% hasta los 4.587,80 dólares (4.000 euros) la onza, mientras que la plata se alzó un 2,4% hasta los 72,25 dólares (62 euros) la onza. El euro cotizaba a 1,1472 dólares, frente a los 1,1465 dólares anteriores.
