
La vicelehendakari y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, el viceconsejero de Política Lingüística, Aitor Aldasoro, y el director general de HABE, Jokin Azkue, presentan ‘Euskara Bonua’ – IREKIA
BILBAO, 30 abr. (EUROPA PRESS) – El Gobierno Vasco ha presentado este jueves el ‘Euskara Bonua’, un nuevo modelo de gratuidad que permite aprender euskera hasta el nivel B1 mediante un único pago inicial de 120 euros y con la posibilidad de hacerlo durante un periodo de hasta cuatro años. El objetivo de esta iniciativa es facilitar el acceso al aprendizaje y, sobre todo, «garantizar la continuidad del proceso hasta alcanzar una capacidad real de uso».
La vicelehendakari y consejera de Cultura y Política Lingüística, Ibone Bengoetxea, ha presentado este jueves en Bilbao este nuevo modelo para avanzar en la gratuidad del aprendizaje del euskera, acompañada del viceconsejero de Política Lingüística, Aitor Aldasoro, y del director general de HABE, Jokin Azkue.
Bengoetxea ha subrayado que el objetivo no es solo que más personas empiecen a aprender euskera, sino que ese aprendizaje se complete y se traduzca en «una capacidad real de uso en la vida cotidiana, formando personas usuarias independientes». En este sentido, ha explicado que, según el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCER), el sistema que se utiliza en Europa para definir los niveles de conocimiento de un idioma, son aquellas que ha alcanzado al menos el nivel B1, es decir, que «ya puede desenvolverse en euskera en su vida cotidiana».
Ibone Bengoetxea ha insistido en que, con esta iniciativa, buscan «usuarios independientes, personas que sean capaces de vivir en euskera y el umbral para dar ese salto lo pone el nivel B1».
El sistema supone un cambio respecto al modelo actual, pasar de un coste que puede superar los 2.100 euros para una persona que se inicia en el aprendizaje del euskera a un único pago de 120 euros por el mismo periodo, lo que supone un ahorro del 95%, «con menos burocracia para las personas y aumentando su autonomía y flexibilidad para aprender la lengua».
La consejera ha recordado que, en los últimos años, el Gobierno Vasco ha impulsado una política progresiva para reducir las barreras económicas al aprendizaje del euskera, que ha permitido aumentar de forma significativa el número de personas que comienzan a estudiar, con crecimientos destacados en distintos niveles: un 24,6% en el C1 entre jóvenes de 16 a 18 años, más de un 30% en el A1 y cerca de un 20% en A2. En conjunto, ha destacado, más de 100.000 personas han pasado por los euskaltegis en los últimos tres años.
Tal como ha reconocido, los datos confirman que reducir el coste «funciona», facilita el acceso y anima a la ciudadanía a dar el paso de matricularse. Sin embargo, ha advertido que muchas de estas personas no completan el proceso de aprendizaje, ya que se rematricula el 56% de los alumnos en los cursos iniciales.
Ante esta realidad, el Gobierno Vasco plantea ahora un cambio de enfoque, pasar de facilitar el acceso a incentivar y promover la continuidad. «No es suficiente con atraer a más personas a que se matriculen al nivel A1 o A2, sino que lo que queremos promover es que lleguen hasta el final del proceso en el que puedan utilizar la lengua con naturalidad y de manera autónoma, el nivel B1, y además reduciendo la burocracia, de una manera más económica y dando a las personas mayor autonomía para gestionar su tiempo», ha remarcado.
Modelo Flexible para el Aprendizaje
De esta forma, el ‘Euskara Bonua’ introduce un modelo basado en un pago único inicial de 120 euros para alcanzar el nivel B1 en cuatro años si el usuario se matricula en el nivel más bajo, el A1. Si una persona decide comenzar en el siguiente nivel, el A2, tendrá menos tiempo «para rematar y llegar al B1». «El objetivo es que el que ha empezado se vuelva a matricular en el siguiente nivel y así sucesivamente», ha precisado Bengoetxea.
A su juicio, no se trata de financiar cursos aislados, sino de garantizar «un itinerario completo de aprendizaje». Por ello, el sistema no plantea un recorrido cerrado, sino una oportunidad flexible en la que cada persona «avanza
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