PAMPLONA, 28 de noviembre (EUROPA PRESS) – El Servicio Navarro de Salud ha puesto en marcha el nuevo Programa de Trastornos de la Conducta Alimentaria (PTCA) de la Red de Salud Mental de Navarra. Este dispositivo sanitario supraespecializado tiene como objetivo ofrecer tratamiento a personas diagnosticadas principalmente con anorexia o bulimia nerviosas, y actualmente atiende a más de 50 pacientes.
Con motivo del Día Internacional de la Lucha contra los Trastornos de Conducta Alimentaria, que se conmemora el 30 de noviembre, Salud Mental ha presentado las novedades de este programa. El PTCA toma el relevo de la anterior Unidad de Trastornos de la Conducta Alimentaria con la finalidad de «ofrecer una actuación más intensiva y específica en la atención a estos trastornos». Destacan que de los más de 50 pacientes atendidos, el 90% son gestionados en régimen ambulatorio.
Los pacientes llegan al programa derivados desde centros de salud mental, unidades de hospitalización psiquiátrica del Hospital Universitario de Navarra y el Servicio de Dietética y Nutrición. Un equipo compuesto por un psiquiatra, una psicóloga clínica, una enfermera, un terapeuta ocupacional, dos Técnicos de Cuidados Auxiliares de Enfermería (TCAE) y una trabajadora social a tiempo parcial se encarga de su atención.
Según Mikel Ruiz, director del programa, «con el nuevo sistema pretendemos brindar una atención especializada, intensiva, global y eficaz a estos y estas pacientes, poniendo especial atención en cuadros de inicio reciente y en aquellos que, tras un tiempo, presentan evolución refractaria y están en un estado clínico comprometido».
El objetivo del equipo es mejorar y/o estabilizar el cuadro psicopatológico de los pacientes. Esto incluye alcanzar una situación orgánica estable, reducir el impacto del trastorno de conducta alimentaria en su entorno, prevenir la evolución a la cronicidad, y conservar o recuperar la funcionalidad del paciente. Además, se pretende detectar y tratar, si es necesario, las complicaciones derivadas de los Trastornos de la Conducta Alimentaria (TCA), lo que se conoce como prevención terciaria. «Todo ello entendiendo la salud como un constructo bio-psicosocial complejo e interdependiente», recalca Ruiz.
Perfil de los Pacientes
El perfil de los pacientes del programa es diverso, con una edad generalmente superior a 16 años. Esto abarca desde adolescentes o adultos jóvenes que pueden beneficiarse de una intervención precoz dentro de un programa específico, hasta cuadros evolutivos hacia la cronicidad que cumplen criterios de gravedad o inestabilidad clínica. En este grupo se incluyen aquellos cuyo objetivo es evitar el ingreso hospitalario o continuar un tratamiento intensivo tras haber sido ingresados.
Tras una valoración exhaustiva por el equipo terapéutico, el tratamiento puede ser en régimen ambulatorio intensivo, modalidad predominante, o de hospitalización parcial, según las necesidades identificadas. «Se busca siempre ofrecer un programa de tratamiento personalizado y lo menos invasivo posible», aclara Mikel Ruiz. La inclusión en el programa siempre es voluntaria.
Objetivos del Programa
El enfoque ambulatorio se sustenta en consultas individuales de alta frecuencia, en las que se realiza un trabajo psicoterapéutico personalizado. Estas sesiones pueden incluir elementos psicoeducativos, motivacionales, de gestión de emociones, cognitivos o conductuales, centrando la atención en los factores que perpetúan el TCA. El objetivo es extinguir los síntomas y reducir su impacto funcional y en la calidad de vida del paciente, sin interrumpir su vida cotidiana.
El tratamiento en régimen de hospitalización parcial está reservado para aquellos casos con clínica más severa o refractaria, o cuya respuesta a los tratamientos ambulatorios ha sido insuficiente. Este enfoque se lleva a cabo en un Hospital de Día monográfico para TCA que dispone de 10 plazas, donde se realiza una intervención más intensiva y multidisciplinaria.
En este contexto, el trabajo grupal adquiere mayor relevancia, con grupos de psicoterapia, educación para la salud, relajación y talleres creativos. Asimismo, hay un comedor terapéutico que cubre tres comidas al día, con el objetivo de rehabilitar los hábitos alimentarios y devolver a la comida su función dentro de parámetros nutricionales y de conexión social. Al recibir el alta del hospital de día, el paciente continua el proceso terapéutico en el modelo ambulatorio dentro del PTCA.
En ambas modalidades de tratamiento, se realiza un trabajo paralelo con el entorno convivencial del paciente, persiguiendo disminuir la repercusión del TCA en la convivencia familiar y cambiar dinámicas familiares que puedan reforzar el síntoma.
