
ZARAGOZA 5 Ago. (EUROPA PRESS) – El Gobierno de Zaragoza ha sacado a licitación el nuevo contrato del programa de Educación de Calle, dirigido a la infancia y la adolescencia en riesgo o conflicto social en nueve barrios de la ciudad: Delicias, Oliver, Valdefierro, Las Fuentes, San José, Torrero-La Paz, Actur-Rey Fernando, Arrabal y Casco Histórico. El presupuesto base asciende a 2.930.952,12 euros, lo que supone un 45% más que el anterior.
El aumento presupuestario recogido en el contrato, que tendrá una duración de tres años más dos de prórroga, irá destinado a actualizar los salarios del personal, mejorar el servicio y adaptar los horarios para posibilitar la realización de actividades puntuales en fines de semana, ha explicado en rueda de prensa la consejera municipal de Políticas Sociales, Marian Orós.
Orós ha destacado la importancia de este programa, que es «fundamental» para buscar la integración y el desarrollo personal de la población infantil y adolescente que está en riesgo o en conflicto social.
Chicos de 8 a 16 años
La Educación de Calle está dirigida a chicos y chicas de entre 8 y 16 años, que es el tramo de edad en el que los jóvenes «terminan su desarrollo social y moral». «Es una edad complicada en la que hay que echarles una mano», ha señalado Orós, quien ha precisado que estos chavales «se encuentran de manera habitual en la calle», donde desarrollan conductas que pueden desencadenar «riesgos para ellos e incluso conflictos con la comunidad».
Además, ha recalcado que no todos los niños y adolescentes que están en la calle están en riesgo de exclusión, ni por el simple hecho de estar allí necesitan una intervención de este tipo.
Con el reto de «recuperar la calle para los vecinos» y que sea también un espacio «seguro para los chavales», los educadores trabajan «a pie de calle», ya que este es el medio natural donde estos chicos juegan y se relacionan.
A través de la figura del educador, se busca establecer una relación personal con los niños y con el grupo, convirtiéndose en una persona «significativa» y un «referente». Para ello, se desarrollan tres fases: una primera en la que se recoge información sobre el barrio y su entorno, una segunda en la que se observa e inicia un contacto con los jóvenes, y, por último, intervenciones grupales e individuales, evaluaciones y seguimiento.
Así, durante 2024, los educadores de calle contactaron con 516 menores, trabajaron en la fase de intervención con 48 grupos compuestos por 380 menores y con otros 19 a nivel individual. El seguimiento se centró en 152 jóvenes.
De la calle a otros recursos municipales
En todos estos barrios, los educadores contactan con la población infantil y adolescente que pasa su tiempo libre en la calle, con la finalidad de insertarlos en otros recursos municipales, como los espacios deportivos, los centros de tiempo libre o las ludotecas, así como en talleres ocupacionales o centros especiales de empleo.
El programa de Educación de Calle busca garantizar el derecho a la protección frente a la violencia y la discriminación que pueden sufrir estos menores, además de ofrecer un acompañamiento que les permita un desarrollo personal y social adecuado.
Orós ha expuesto que se trata de una población que, por lo general, tiene muchas dificultades para integrarse en los recursos o en las instituciones, y muchos de ellos lo rechazan. El objetivo es que los educadores les ayuden «a trazar esos nuevos hábitos para que tengan un mejor futuro».
Todo esto se enmarca en el compromiso «rotundo» de Zaragoza, que ha revalidado el sello de ‘Ciudad Amiga de la Infancia’, otorgado por Unicef, y está alineado con los objetivos del II Plan Local de Infancia y Adolescencia, aprobado por unanimidad.
Finalmente, «nuestro reto es trabajar con los niños y con los jóvenes zaragozanos, especialmente con aquellos que están en riesgo o son vulnerables, porque no solamente son el presente, sino el futuro de la ciudad», ha concluido.
