El sacerdote que fue testigo del brutal ataque de Yassine Kanjaa al sacristán Diego Valencia en Algeciras (Cádiz) el 25 de enero de 2023 ha declarado en el juicio de la Audiencia Nacional que el acusado mostró una «tranquilidad enorme» antes de emprender la agresión con un machete. «Era como un espectro», afirmó el sacerdote al recordar la escena.
MADRID, 6 (EUROPA PRESS)
El testigo relató que el ataque fue muy rápido, destacando la velocidad con la que Kanjaa se acercó a su víctima. «Le pilló por sorpresa», agregó el sacerdote, quien mencionó que la parroquia de Nuestra Señora de la Palma solía recibir personas problemáticas, pero nada se comparaba con la situación vivida en ese momento. «Diego salió desencajado y su cara era totalmente blanca», describió el testigo.
El acusado, vestido con «una chilaba oscura», tenía una «fijación» por la víctima, algo que el sacerdote comparó con un depredador que acecha a su presa. A pesar de que había otras personas en la iglesia, incluidas «veintitantos niños» en una sala cercana, Kanjaa decidió centrarse en Diego, lo que añade un contexto perturbador a sus intenciones.
«El griterío se escuchó dentro de la iglesia. Cuando me giro, veo a Diego a mi espalda y al acusado de pie, totalmente sereno», narró el sacerdote, quien en ese instante se estaba despojando del hábito tras celebrar la misa. Recordó que Kanjaa parecía «en paz», sin signos de excitación, hasta que, de repente, atacó a Valencia por la espalda en el patio de la iglesia.
«Las últimas palabras que escuché de Diego fueron ‘¿qué es eso?’ o ‘¿qué es lo que estás haciendo?’. Creo que no comprendió la magnitud de lo que le iba a suceder», expresó el testigo, quien después del ataque sufrió un shock postraumático, describiendo cómo durante un mes sólo salió de casa para celebrar la misa, mientras el sentimiento de terror se apoderaba de la comunidad.
LA FISCALÍA PIDE 50 AÑOS DE CÁRCEL
La Audiencia Nacional inició este lunes el juicio a Kanjaa, cuya agresión resultó en la muerte del sacristán y varios heridos, incluido un sacerdote, Antonio Rodríguez, que falleció meses después. Los testigos coincidieron en que el acusado tenía una fijación por el sacristán, y algunos incluso insinuaron que Kanjaa pensaba que Diego era un cura, lo que pudo haber motivado su ataque.
La Fiscalía reclama una condena de 25 años de cárcel por un delito de asesinato terrorista, 15 años por otro delito de asesinato terrorista en grado de tentativa y 10 años por lesiones terroristas. Según su escrito de acusación, alrededor de las 18:30 horas, Kanjaa entró en la iglesia de San Isidro, increpando a una persona que se encontraba allí y gritando frases enajenadas.
Posteriormente, abandonó la iglesia gritando «El mundo se va a acabar» y «Allah», antes de regresar a su casa, donde tomó un machete que guardaba habitualmente. Alrededor de las 19:00 horas, Kanjaa se cruzó con un hombre en la calle Cristóbal Colón y lo agredió por la espalda, asestándole golpes en la cabeza y el cuerpo mientras le gritaba que «trabajaba para la magia».
MACHETE EN MANO
Quince minutos después, Kanjaa regresó a la iglesia de San Isidro blandiendo el machete durante la misa, donde había unas diez personas presentes. Atacó al sacerdote que oficiaba la ceremonia, causando que este cayera al suelo. Acto seguido, salió de la iglesia y se dirigió a la iglesia de Nuestra Señora de la Palma, donde se encontraba Diego.
En la plaza, Kanjaa atacó nuevamente a Valencia, infligiéndole dos golpes mortales: uno en el cuello y otro en la cabeza. Después de cometer el crimen, continuó hacia el Santuario Nuestra Señora de Europa, golpeando sus puertas. Finalmente, dejó el machete en el suelo y se arrodilló, momento en el que fue detenido por agentes de la Policía Local.
PROCESO DE RADICALIZACIÓN
El Ministerio Público indicó que Kanjaa había experimentado un proceso de radicalización en meses previos al ataque, adoptando posturas extremistas del islam que promueven la incompatibilidad de esta religión con otras creencias. Kanjaa eligió los templos católicos como los lugares para llevar a cabo su ataque, con la intención de provocar terror entre la comunidad cristiana.
Además, la Fiscalía recordó que Kanjaa presentaba un cuadro psicótico que le causaba delirios y una probable esquizofrenia. A pesar de esto, el fiscal puntualizó que sus capacidades no estaban completamente anuladas por su enfermedad, lo que impidió considerar una eximente total de su responsabilidad.
Por su parte, Vox, que actúa como acusación popular, ha reclamado para Kanjaa prisión permanente revisable, argumentando que, una vez cumplidos dos tercios de la pena, debería ser deportado a Marruecos.
