Más del 60% de los adolescentes atendidos por el programa Hobetzen de la Diputación de Bizkaia son varones, un 48% presentaba consumo de tóxicos, y un 25% había sufrido acoso escolar. Este programa está especializado en la atención a familias afectadas por violencia filioparental y atendió durante el ejercicio 2024 a 115 familias y 393 personas, según los datos publicados recientemente por el Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad.
La diputada Teresa Laespada, responsable del programa, subrayó la importancia de no dar la espalda a las realidades más difíciles en Bizkaia. «Acompañamos a las familias cuando la violencia entra en casa, cuando el dolor es inmenso y las soluciones parecen imposibles», añadió, destacando que Hobetzen ofrece «oportunidades, confianza, esperanza y segundas oportunidades a quienes más lo necesitan».
Gestionado por la asociación Berriztu, el proyecto proporciona intervención psicoterapéutica y socioeducativa especializada con enfoque de género, con el objetivo de «transformar las dinámicas familiares violentas y restablecer vínculos basados en el respeto».
Según los datos de la Diputación, a lo largo de 2024 participaron en las intervenciones 116 adolescentes (74 chicos y 42 chicas), afectando a 198 familiares agredidos, principalmente 114 madres y 77 padres. La mayoría de los casos (69%) accedieron mediante derivaciones de servicios públicos, incluyendo Servicios Sociales (36 casos), Justicia (10), Sanidad (15) e Infancia (15), mientras que el 31% lo hicieron de forma directa, principalmente a través de la web foral.
La duración media de los procesos fue de 289 días y al cierre del ejercicio, 100 familias continuaban en seguimiento activo. Durante todo el año, se realizaron más de 3.000 entrevistas y cerca de 600 coordinaciones con recursos externos. Las familias atendidas son originarias principalmente de Bilbao (44 casos), seguidas por Barakaldo (11), Santurtzi (8), Getxo (7), Basauri, Portugalete, Sestao, Durango y Erandio, sumando un total de 27 municipios de Bizkaia.
Desde la Diputación se ha explicado que el perfil familiar muestra una prevalencia de modelos no tradicionales. Así, el 40,8% son familias tradicionales, el 28,6% separadas con colaboración, el 24,3% separadas sin colaboración, el 4,4% monomarentales y el 2,6% reconstituidas. En lo que respecta a los adolescentes, el 63,7% son varones y cerca del 40% tenía entre 16 y 18 años. Un 48% presentaba consumo de tóxicos, principalmente alcohol y cannabis, y uno de cada cuatro había sufrido acoso escolar.
Violencia de Género
El 18% de las familias atendidas había convivido previamente con situaciones de violencia de género, lo que evidencia la relación entre ambos tipos de violencia, según los responsables forales. En un 92% de los casos, la madre ha sido la víctima directa de las agresiones por parte de sus hijos e hijas.
Durante 2024, el programa trabajó con familias cuyo nivel de estudios presenta un perfil diverso. Entre las madres, predominan aquellas con estudios de Grado Superior (25%), Grado Medio (18%) o estudios universitarios incompletos (17%). En cuanto a los padres, un 27,5% posee estudios de Grado Superior y un 17,5% estudios básicos.
La mayoría de las familias presentan una situación laboral activa, ya que el 87% cuenta con todos sus miembros adultos en activo, mientras que un 10% presenta algún progenitor en situación de inactividad laboral.
En relación con la tipología de maltrato ejercido hacia las madres, un 38% de los casos combinan violencia física y psicológica, un 33% es violencia exclusivamente psicológica y un 11% incluye también violencia económica.
El Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad ha destacado que «las familias atendidas valoran el programa muy positivamente», ya que más del 90% otorgan puntuaciones de 4 o 5 sobre 5, poniendo especial énfasis en «la profesionalidad, la accesibilidad y la calidad humana del equipo».
Con este programa, la Diputación Foral de Bizkaia reafirma su firme compromiso por proteger a las familias, erradicar la violencia y construir entornos familiares más seguros, igualitarios y saludables.
