LEÓN, 4 de mayo. (EUROPA PRESS) – El Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León (TSJCyL) ha confirmado una condena de 25 años de prisión para un parricida de La Sota de Valderrueda (León), quien fue condenado por la Audiencia Provincial de León en enero del presente año.
En concreto, el condenado fue hallado culpable de un delito consumado de asesinato con alevosía y ensañamiento hacia su padre. Se le aplicó la eximente incompleta de embriaguez y la agravante de parentesco, lo que resultó en una pena de 25 años y un día de prisión, además de una inhabilitación absoluta durante el tiempo de condena.
Además, se le impuso una medida de libertad vigilada durante diez años y la prohibición de aproximarse a una distancia inferior a 500 metros, así como la restricción de comunicarse por cualquier medio con su madre (esposa del fallecido) y con sus cuatro hermanos. También se le prohibió acudir a La Sota de Valderrueda durante diez años.
Asimismo, fue condenado por un delito leve de lesiones hacia su hermano, recibiendo una pena de dos meses y 16 días de multa con una cuota diaria de seis euros. Deberá indemnizar a su madre con 150.000 euros y a cada uno de sus cuatro hermanos con 40.000 euros. En el caso del hermano agredido, se suma una indemnización de 780 euros por las lesiones sufridas.
El condenado deberá indemnizar además al Sacyl con una cantidad de 4.606,90 euros por los gastos sanitarios generados y asumir las costas del juicio, incluidas las de la acusación particular.
Contra esta sentencia, se interpuso un recurso de apelación que fue admitido, sin embargo, el TSJCyL lo ha desestimado. Cabe señalar que contra esta última se puede presentar un recurso de casación ante el Tribunal Supremo.
«YO SOY CULPABLE»
Durante su comparecencia en el juicio, celebrado en la Audiencia Provincial de León en diciembre de 2025, el acusado asumió su culpabilidad debido a una ingesta «extremada» de alcohol. «Yo soy culpable; claro que soy culpable de provocar la muerte por golpes a mi propio padre, sin ningún motivo, por la ingesta extremada de alcohol, una intoxicación etílica, es tan simple como eso», reconoció.
El acusado añadió: «Asumo los hechos ocurridos que se enjuician. Soy consciente de que he sido yo en el estado en el que estaba. Los hechos así lo dicen y estoy detenido por ello». Sostuvo que la ingesta de alcohol «se fue de las manos completamente» y fue «altísima» antes de la agresión. «Simplemente no identificaba lo que estaba haciendo ni me creo los hechos que me imputan hasta semanas después», puntualizó.
LOS HECHOS
Los eventos ocurrieron el 29 de diciembre de 2023 en el domicilio familiar, en La Sota de Valderrueda. El acusado, hijo de la víctima, se trasladó a la localidad esa misma mañana.
Según el testimonio de los testigos, tras llegar a casa, salió a alternar con uno de sus hermanos, con quien pasó varias horas en bares de la zona consumiendo bebidas alcohólicas. En un momento, cuando su hermano salió a fumar, él aprovechó para coger el coche y regresar al hogar familiar.
Al llegar, observó que su madre y una de sus hermanas estaban en casa, así que decidió esperar a que se ausentaran. Una vez dentro, alrededor de las 20:00 horas, comenzó una discusión con su padre y, presuntamente, lo agredió, provocándole diversas lesiones que le causarían la muerte el 2 de enero de 2024.
«AYUDA, QUE ME MATA»
<pEn ese momento, el hermano que había estado en los bares regresó y escuchó a su padre gritar: "ayuda, que me mata". Al entrar a la cocina, lugar donde se desarrollaron los hechos, vio a su padre tirado en el suelo "lleno de sangre". Al intentar protegerlo, se produjo una pelea con el acusado, lo que resultó en que también sufriera algunas lesiones.
Después de contener al agresor con la ayuda de vecinos y con la llegada de la Guardia Civil, la víctima fue trasladada al Hospital de León, donde finalmente falleció el 2 de enero de 2024 a causa de un traumatismo craneoencefálico, según confirmaron los forenses.
Tras escuchar las declaraciones de los forenses, agentes de la Guardia Civil, testigos y el propio acusado durante el juicio, tanto la Fiscalía como la acusación particular concluyeron que la ingesta de alcohol no resultó en una intoxicación que merma sus capacidades volitivas. También se estableció que la víctima era especialmente vulnerable debido a las patologías que padecía, lo cual requería asistencia para realizar tareas cotidianas, como levantarse o el uso de muletas para caminar.
