PALMA, 30 Oct. (EUROPA PRESS) – El Tribunal Superior de Justicia de Baleares (TSJIB) ha ratificado la condena a 14 años y seis meses de prisión para un hombre por drogar y violar a un menor de edad de forma casi diaria durante cerca de cuatro años en Inca (Mallorca).
Desestimación del recurso de la defensa
El alto tribunal ha desestimado el recurso que la defensa del condenado presentó contra la sentencia dictada en julio por la Sección Primera de la Audiencia Provincial. El TSJIB ha confirmado todos los extremos de aquella y ha declarado de oficio las costas de esta alzada. La sentencia puede ser todavía recurrida ante el Tribunal Supremo.
Inconsistencias en el testimonio
La defensa del condenado apuntaba a inconsistencias detectadas en el testimonio del menor, así como la ausencia de lesiones físicas compatibles con agresiones y penetraciones anales, entre otras cuestiones. Pedía así la aplicación del principio in dubio pro reo y que se dictara la absolución.
Pruebas de abuso durante años
La Audiencia consideró probado y así lo ratifica ahora el alto tribunal que entre 2018, cuando el menor tenía 11 años, y 2022, cuando tenía 15, el hombre se fue acercando a la víctima de forma progresiva para ganarse su confianza, ya sea cuando él iba a su domicilio o cuando la madre del menor le dejaba en el suyo para que lo cuidara mientras ella se iba a trabajar.
Condiciones del abuso
Dentro del periodo expuesto, el procesado convivió durante los primeros tres años con la víctima, su hermano —también menor— y la madre de ambos, con la que tenía buena relación. Aprovechando que dormía en la misma habitación que los niños, realizó tocamientos y violó a la víctima. Además, le suministraba morfina en un vaso de leche que le obligaba a beber antes de irse a la cama, dejándolo en un estado de total indefensión que le impedía moverse o pedir auxilio.
Frecuencia y naturaleza de las agresiones
Esta conducta se producía de forma casi diaria, al menos en cuatro ocasiones por semana. Además, le propinaba golpes, lo amarraba con esposas o lo agarraba del cuello, llegando a amenazar con matarle a él y a su madre si no hacía lo que le indicaba.
Impacto en la víctima
Las agresiones sucedieron tanto en el domicilio del menor como en el del acusado, donde la víctima se trasladó a vivir durante la época de la pandemia del coronavirus y antes de pasar a un centro de menores tutelados. Como consecuencia de todo ello, el menor presenta un estado de inhibición emocional, nula autoestima y pensamientos autolíticos.
