Valladolid, 4 Abr. (EUROPA PRESS) – Iberaval ha impulsado más de 282.000 empleos y ha reforzado su papel de respaldo a las pymes, elevando en un 52 por ciento el empleo vinculado a su financiación en los últimos cinco años.
Según el presidente de Iberaval, César Pontvianne, el crecimiento es «rotundo» y permite dimensionar el alcance real de la actividad financiera más allá de los balances. La sociedad ha pasado de sostener 185.721 empleos en 2020 a respaldar 282.213 puestos de trabajo al cierre de 2025.
Este crecimiento superior al 50 por ciento en cinco años no solo se debe a un incremento del volumen de negocio, sino también a un cambio estructural en el papel que desempeña la entidad en el ecosistema económico. «Somos, en la práctica, un estabilizador automático del sistema», afirmó Pontvianne, quien destacó que la misión de la sociedad es «intervenir allí donde el crédito tradicional se retrae».
Actualmente, el 81,7 por ciento de la financiación de Iberaval se concentra en micropymes y pequeñas empresas, lo que «define el ADN de la entidad». Cada aval concedido facilita liquidez y actúa como mecanismo de retención de actividad económica en el territorio. El crecimiento del impacto en empleo también se soporta en la base social de Iberaval, que ya supera los 40.500 socios, con un incremento del 20 por ciento en cinco años. Dos de cada tres participaciones en Iberaval corresponden a socios partícipes, es decir, pymes y autónomos.
“Las empresas no generan riqueza únicamente; fijan población, impulsan innovación y vertebran el territorio”, ha matizado Pontvianne, un enfoque que es especialmente relevante en comunidades como Castilla y León, donde la tasa de paro se sitúa en torno al 8,3 por ciento y el reto demográfico condiciona el desarrollo económico.
Expansión
El incremento de más de 96.000 empleos vinculados a su actividad resulta de una estrategia de expansión del riesgo vivo, que roza ya los 1.800 millones de euros, y de una mayor capilaridad en el tejido productivo. “Este dato no es una cifra estadística, sino el reflejo de miles de historias empresariales que han encontrado respaldo para avanzar”, indicó el presidente, relacionando esto con la economía real como eje de actuación frente a la volatilidad global.
Este crecimiento del impacto en el empleo se produce en un escenario de “incertidumbre paralizante”, que no representa «crisis abruptas», sino un desgaste continuo que afecta la liquidez y capacidad de inversión de las pymes. En los últimos cinco años, la inflación acumulada ha alcanzado el 23 por ciento, erosionando la capacidad de autofinanciación de las empresas, a lo que se suma un entorno de tipos de interés al alza y tensiones geopolíticas que impactan en el coste energético y en los suministros.
“Vivimos en una tormenta permanente”, afirmó César Pontvianne, quien considera que la incertidumbre “se ha convertido en la única constante del tiempo actual”, por lo que, en esta situación, el acceso a financiación deja de ser «una palanca de crecimiento para convertirse en una condición de supervivencia».
Dificultades de las PYMES
Un elemento crítico del diagnóstico de Iberaval es la creciente divergencia entre los indicadores macroeconómicos y la realidad de la pequeña empresa. Mientras la economía española muestra resiliencia, las micropymes, que son responsables del 70 por ciento del empleo, enfrentan dificultades estructurales.
Entre estas dificultades se encuentran la pérdida de cerca de 23.000 microempresas desde la pandemia y el cierre diario de diez negocios en España. Además, la burocracia y el absentismo laboral, con un coste estimado de 15.000 millones de euros anuales, “agravan la situación, y muchas empresas han decidido no crecer, no por falta de ambición, sino por los desincentivos”, como destacó Pontvianne.
“Nuestro mayor éxito no está en los millones formalizados, está en la confianza de los socios”, concluyó Pontvianne, quien en un escenario donde la «incertidumbre se ha cronificado», reivindica el papel de Iberaval como puente “entre la idea y la realidad, entre el proyecto y el empleo, entre la fragilidad de la pyme y la estabilidad del sistema económico”.
