MADRID, 13 de febrero. (EUROPA PRESS) – Las autoridades de Irán han anunciado la creación de una comisión de investigación sobre las últimas protestas contra la crisis económica, que se saldaron con miles de muertos, entre denuncias de Teherán sobre la presencia de «terroristas» infiltrados y las acusaciones contra las fuerzas de seguridad por la dura represión.
«Se ha creado una comisión de investigación en torno a los acontecimientos de enero, con presencia de representantes de instituciones relevantes», ha dicho la portavoz del Gobierno iraní, Fatemé Mohajerani, quien ha indicado que este organismo «está ya recopilando pruebas y escuchando testimonios».
En declaraciones a la agencia iraní de noticias ISNA, Mohajerani ha destacado que «el informe final será publicado una vez se complete el proceso, de cara a que el público esté informado y al inicio de acciones legales», sin dar una fecha límite para la publicación del documento.
Apenas unas horas antes, las autoridades habían liberado a dos destacados políticos reformistas detenidos esta semana en relación con las protestas, según ha confirmado su abogado. «Yavad Emam y Ebrahim Asgharzadé han sido liberados tras presentarse la fianza», ha indicado su abogado, Hojat Hermani, quien ha expresado su esperanza en que la política Azar Mansuri sea igualmente liberada en los próximos días.
El opositor Frente Reformista Irán denunció el domingo la detención por parte de agentes de la Guardia Revolucionaria de su líder, Mansuri, así como la de Asgharzadé, jefe de su comité político, y la de Emam, su portavoz. Además, afirmó que varios miembros más fueron llamados a declarar.
La Fiscalía de Teherán acusó a los arrestados, incluyendo a Hosein Karrubi, hijo del destacado opositor y antiguo candidato presidencial Mehdi Karrubi, de «atacar la unidad nacional» y de actuar en connivencia con Estados Unidos e Israel tras las últimas movilizaciones.
Las autoridades iraníes han denunciado la presencia de «terroristas» respaldados por Estados Unidos e Israel en las protestas con el objetivo de perpetrar ataques y aumentar el número de víctimas para que el presidente estadounidense, Donald Trump, pudiera llevar a cabo su amenaza de lanzar un ataque contra el país.
Teherán ha confirmado hasta ahora la muerte de más de 3.000 personas, en su mayoría civiles y miembros de las fuerzas de seguridad, en las protestas, que comenzaron para denunciar la crisis económica y el empeoramiento de la calidad de vida. Sin embargo, organizaciones no gubernamentales como Human Rights Activists, con sede en Estados Unidos, han elevado el número de fallecidos a más de 7.000, según su último balance.
