TOLEDO 12 Oct. (EUROPA PRESS) – Jamal Halawa, palestino residente en Toledo, expresa su «alivio» ante el anuncio de un posible alto el fuego en Gaza. Sin embargo, advierte que, aunque la tregua puede suponer «un punto y final a un genocidio que lleva dos años», no resuelve un conflicto que se extiende desde 1948.
Halawa se encuentra junto al emblemático olivo plantado en 2014 junto a la muralla de Toledo, en conmemoración del Día de la Tierra Palestina. Con 49 años de residencia en España, es víctima directa, como el resto de su familia, de la ‘Nakba’, la expulsión de cientos de miles de palestinos de sus hogares en 1948. A lo largo de estas décadas, ha continuado su lucha por los derechos de su pueblo y por la denuncia de las acciones de Israel contra ellos.
«Me alegra que eso haya puesto punto y aparte, porque lo que ha ocurrido, el acuerdo de la tregua y el acuerdo de intercambio de prisioneros, es un punto y aparte», comenta Jamal Halawa.
Halawa se muestra esperanzado por el fin de los horrores visibles en los últimos dos años de ataques israelíes. «Están utilizando las bombas más mortales que ha creado el hombre para matar a civiles. El 80 % de las casas de Gaza ahora están destruidas. Hay más de 20.000 niños muertos y más de 5.000 niños mutilados», describe.
«He conocido aquí a algunas personas, una familia de Gaza, que han venido, una niña que ha perdido un ojo por una metralla y otro niño que tiene toda la cara herida por las metrallas que han bombardeado su casa», relata Halawa. «Han perdido la casa, el coche, el trabajo y la vida de su marido corre peligro continuamente en Gaza», añade, subrayando que el final de los ataques debería recibirse con alegría.
No obstante, señala que esto no es una solución al conflicto: «Es una tregua», enfatiza.
Por un lado, destaca que el verdadero problema persiste, ante el incumplimiento de los derechos de millones de palestinos exiliados. «En el exterior de Palestina hay al menos siete millones y medio de palestinos», indica, recordando que «todos los palestinos y sus descendientes tienen derecho, según Naciones Unidas y la resolución 181, a regresar a Palestina».
Halawa argumenta que la resistencia palestina no se detendrá mientras sea necesaria la lucha por la liberación, abogando por una solución permanente que establezca un estado «donde convivan todas las religiones en paz y en democracia». «Aspiramos a un estado binacional o trinacional, donde todos los habitantes de Palestina vivan en paz y en libertad», plantea.
Además, expresa sus dudas sobre si las ambiciones de Israel quedarán satisfechas. «Netanyahu últimamente está hablando de la creación del gran Israel», advierte Halawa, refiriéndose al proyecto defendido por sectores más radicales del sionismo que busca expandir el territorio israelí desde el Nilo hasta el Éufrates. «Él cree que tiene que cumplir ese deber mesiánico», afirma.
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Por otro lado, Halawa celebra el creciente apoyo a la causa palestina. «Nunca en la historia de nuestro conflicto hemos tenido tanto apoyo, tanta simpatía», señala.
Según él, la tecnología de la información ha permitido a la comunidad mundial ver en directo los acontecimientos en Gaza. «Por fin, el mundo ha abierto los ojos y ha visto quién es Israel», afirma, subrayando que «ni siquiera el régimen del apartheid de Sudáfrica era tan violento y asesino».
Esa realidad, sostenida más allá de la ofensiva iniciada tras el 7 de octubre de 2023 a raíz del ataque de Hamas, es considerada por Halawa como permanente por parte de Israel.
«Lo está viendo todo el mundo en directo, pero yo he heredado esta historia desde 1948», advierte. «Lo que ocurrió en 1948 con mis padres, lo estamos viendo ahora en directo y a diario», afirma.
Esta toma de conciencia global podría impulsar el cumplimiento de las aspiraciones de la población palestina y contribuir a poner fin al conflicto, estableciendo una paz duradera en la región.
