El catedrático en Ciencia Política y exministro de Universidades, Joan Subirats, ha planteado que el choque entre la dinámica de la democracia y el rápido avance científico puede generar tensiones en la sociedad moderna. Aseguró que «la democracia convive mal con la aceleración tecnológica», una reflexión que surge en el contexto de su nuevo libro, ‘La brecha entre saber y hacer’ (Anagrama), donde explora la relación entre el conocimiento científico, los avances tecnológicos, la toma de decisiones políticas y el sistema democrático.
Retos de la Democracia y la Ciencia
Subirats, quien también fue concejal de BComú en el Ayuntamiento de Barcelona bajo la alcaldía de Ada Colau, argumenta que las políticas públicas deben estar basadas en evidencias, diferenciando entre la «verdad científica» y la «verdad democrática». Según él, la verdad democrática depende del contexto social y los intereses presentes en la sociedad.
El académico señala que la democracia busca recolectar evidencias para alcanzar un consenso que permita transformar la realidad sin caer en formas autoritarias. Sin embargo, considera que la rapidez del cambio tecnológico complica esta tarea, y que su experiencia en política le ha mostrado una desconexión entre teoría y práctica.
Ciencia contra la Ultraderecha
En un contexto en el que los discursos de la ultraderecha indican que «la democracia promete mucho pero hace poco», Subirats aboga por fortalecer la eficacia y la capacidad técnica de las políticas públicas. Propone que la mejor forma de contrarrestar la desinformación es promoviendo una ciencia accesible y cercana a la ciudadanía.
Subirats también cuestiona las políticas antivacunas y su impacto en la salud pública, sugiriendo que aún no hay evidencia que respalde que tales enfoques mejoren el bienestar social.
El Auge de la Inteligencia Artificial
Acerca de la inteligencia artificial, Subirats advierte que esta tecnología, a menudo percibida como neutral, puede estar sesgada por la selección de datos y la formulación de preguntas iniciales. Considera crucial politizar el debate sobre las decisiones automatizadas, subrayando que toda decisión implica costos y beneficios y que debe ser discutida en términos políticos y sociales.
La Efectividad como Legitimidad
El exministro defiende que la democracia no se limita al consenso, sino que también debe mostrar un incremento en la capacidad de resolver problemas. A su juicio, si se lograran formas de mejorar la efectividad de las políticas, esto podría traducirse en una mayor legitimidad del sistema democrático.
Subirats insta a los científicos y políticos a considerar que no siempre es aconsejable escuchar solamente a los más ruidosos, sino también a aquellos que aportan ideas valiosas para el cambio social.
La Evaluación de Políticas Públicas
Subirats lamenta la carencia de evaluaciones sobre políticas públicas en Catalunya y en España, sugiriendo que es necesario evaluar el pasado para construir un mejor futuro. Resalta que las culturas protestantes suelen tener un mayor interés por evaluar sus políticas, en contraste con las tradiciones católicas que tienden a buscar el perdón y la mejora en el futuro sin un análisis crítico del pasado.
Utiliza el caso de Barcelona como ejemplo, donde se llevan a cabo numerosas obras ante la proximidad de las elecciones municipales, sugiriendo que esto provoca interferencias entre la necesidad técnica y la viabilidad política.
Reflexiones sobre la Nueva Izquierda
Sobre el relanzamiento de Sumar, Subirats considera que la izquierda debe encontrar maneras de renovar su mensaje y ser iluminante en momentos críticos. Señala que no basta con señalar el peligro representado por la ultraderecha, como Vox, sino que hay que presentar propuestas concretas que aborden las necesidades de la gente.
Finalmente, menciona las primarias de Barcelona en Comú para elegir candidato a la alcaldía, que, según Subirats, servirán para revitalizar el debate dentro de la organización, aunque el consenso parece inclinarse hacia Gerardo Pisarello como la opción preferida.
