Las Palmas de Gran Canaria, 2 de junio. (EUROPA PRESS) – El director de Cáritas Diocesana de Canarias, Gonzalo Marrero, ha alertado que las personas atendidas durante el año 2025 han aumentado un 2%, alcanzando los 21.372 ciudadanos y 7.633 hogares en la provincia de Las Palmas. Estos datos fueron presentados en la Memoria Institucional del año 2025, donde Marrero destacó que «no solo» se exhiben cifras, sino «una realidad que, a menudo, queda invisibilizada bajo los grandes titulares de índole macroeconómica».
Marrero puntualizó que, aunque los datos indican una mejora de la economía y un crecimiento del empleo, la «realidad» que enfrenta Cáritas en sus servicios y dispositivos es muy diferente. Un claro ejemplo de esto es que el comedor social de la institución en Escaleritas, en Las Palmas de Gran Canaria, ha acogido a 498 personas sin hogar durante los 365 días del año, en 120 plazas disponibles. Ello refleja el desigual reparto de la riqueza en Canarias, impidiendo que aquellos en exclusión social se beneficien de la aparente mejora económica.
El obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, también destacó la «delicada» situación de las familias canarias y la vulneración extrema de las personas migrantes, quienes representan el 54% del total de las personas atendidas por Cáritas. Esta realidad será evidente en la próxima visita del Papa León XIV a Canarias.
Estancamiento en la precariedad
Cáritas Diocesana de Canarias ha constatado un «estancamiento en la precariedad» de las personas más vulnerables, así como la entrada de otras con situaciones más severas. Este grupo está compuesto por individuos que «hacen esfuerzos» por obtener una vivienda digna, un empleo decente, continuar tratamientos médicos o participar en la sociedad, y aun así, «el sistema les falla».
Se reveló que el 46% de los hogares que acudieron a Cáritas en 2025 lo hicieron por primera vez, con un perfil predominantemente de jóvenes, mayoritariamente mujeres y de origen extranjero en situación irregular, que se encuentran «fuera del alcance» de las políticas públicas. La secretaria general de Cáritas, Caya Suárez, indicó que el fenómeno de nuevas familias accediendo a la organización está «íntimamente relacionado con las dificultades de acceso a la vivienda, la precariedad laboral y la gestión de la migración».
La situación de vulnerabilidad es aún más acuciante debido al doble estigma y las dificultades asociadas a la situación administrativa de estos individuos, con un 54% de los atendidos siendo migrantes y más del 50% en situación irregular. Cáritas también trabaja en el fortalecimiento y desarrollo de comunidades en origen, implementando nueve proyectos de Cooperación Internacional en siete países, beneficiando a 31.923 personas.
La mujer, víctima de redes de captación
Suárez se refirió a las mujeres, informando que más del 80% de las 655 atendidas por Cáritas eran extranjeras, de las cuales la mitad se encontraba en situación administrativa irregular. La falta de derechos y una débil red de apoyo favorecen la captación de estos perfiles, donde la «violencia ejercida y la presión de las redes de captación las anula ante un sistema que les falla».
En relación con el fallo del sistema, se apuntó que el acceso a un hogar digno se ha convertido en el mayor condicionante de la exclusión en Canarias, ya que los datos de 2025 revelan una «precarización habitacional alarmante». Suárez añadió que se están normalizando prácticas abusivas en torno a la vivienda, como el alquiler de infraviviendas y el hacinamiento en habitaciones, entre otros. Un 35% de las familias atendidas vive en régimen precario y un 21% se ve obligado a compartir vivienda. Cáritas ha tenido que intervenir para evitar que 306 familias con menores se quedaran en la calle, lo que representa un incremento del 26% en las respuestas de emergencia habitacional.
Además, se han atendido a 1.604 personas en situación de sin hogar, un 2,1% más que el año anterior.
Precariedad laboral
Cáritas advierte que tener un trabajo en Canarias «ya no garantiza salir de la pobreza», ya que un 21% de las personas atendidas cuentan con un empleo, pero las condiciones son tan precarias que un 8% de estas no tienen alta en la Seguridad Social, convirtiendo el trabajo en un factor que perpetúa la pobreza en lugar de ser un motor de ascenso social. Esta situación es especialmente grave para el 54% de la población extranjera sin regularización administrativa y el 44% que no logra homologar su formación, quienes quedan atrapados sin oportunidades para salir de la exclusión.
Ante esta problemática, Cáritas ha aumentado su intervención en el empleo en un 6%, ofreciendo servicios de orientación y formación con un nivel de inserción del 56%, gracias al contacto con 274 empresas y la gestión de 233 ofertas laborales. La organización también señala que el actual contexto es de máxima dificultad para entidades que, como ella, intentan brindar respuestas a personas excluidas por un sistema que no responde. Durante 2025, las donaciones en especie han caído un 60%, mientras que el aumento del 3,1% en el costo de la vida ha encarecido el mantenimiento de proyectos y servicios como el comedor social.
Cáritas también enfrenta problemas de asfixia burocrática, ya que las subvenciones públicas de las que dependen sus proyectos llegan tarde y no se ajustan a la realidad actual. «No podemos atender las necesidades básicas de las personas más pobres hoy con una ayuda que llega dentro de seis, nueve o doce meses», concluyó Marrero, agradeciendo el compromiso de las casi 1.200 personas voluntarias que sostienen su labor. Como afirma el lema de la campaña del Corpus: «Eligen Amar, Eligen Comunidad».
