MURCIA, 16 de marzo. (EUROPA PRESS) – El Gobierno regional ha lanzado una nueva Orden de Vedas de pesca fluvial que regulará esta actividad en la Región de Murcia durante los próximos tres años, con el objetivo de garantizar una práctica deportiva que sea compatible con la conservación de los ecosistemas acuáticos.
La principal novedad de esta normativa es la inclusión de la especie boga de río en la modalidad de captura y suelta en toda la región. Esta fórmula promueve la captura y devolución inmediata al agua de los ejemplares, favoreciendo así la conservación de las poblaciones piscícolas.
La orden entrará en vigor antes de agosto de 2026, momento en el cual expira la normativa actual, y establecerá los periodos, zonas y condiciones en las que podrá desarrollarse la pesca fluvial en los ríos y embalses de la comunidad.
El texto tendrá una vigencia máxima de tres años, igual que la orden aprobada en 2023, consolidando un modelo de gestión que combina la práctica deportiva con la protección del medio natural, según ha informado el Gobierno regional en un comunicado.
El consejero de Medio Ambiente, Universidades, Investigación y Mar Menor, Juan María Vázquez, explicó en Cehegín las principales líneas de esta regulación durante una visita institucional junto a la alcaldesa del municipio, Alicia del Amor. «La pesca fluvial forma parte de la tradición de muchos municipios de la Región, y nuestra responsabilidad es garantizar que pueda seguir practicándose de manera compatible con la conservación del medio natural y de las especies que habitan nuestros ríos y embalses», aseguró Vázquez.
Entre las medidas más relevantes de la nueva orden se contempla un refuerzo en la protección de especies autóctonas. De esta manera, el barbo gitano y la boga de río solo podrán ser pescados bajo la modalidad de captura y suelta en todas las masas de agua de la Región, lo que implica que los ejemplares capturados deberán ser devueltos inmediatamente al agua en condiciones óptimas, evitando daños que puedan comprometer su supervivencia.
Como resultado de esta medida, la normativa eliminará las tallas mínimas de captura para ambas especies, ya que se tratará de pesca sin muerte. «Con este tipo de decisiones avanzamos hacia una pesca más sostenible y responsable, que permite disfrutar de esta actividad deportiva sin poner en riesgo la biodiversidad de nuestros ecosistemas acuáticos», destacó Vázquez.
La normativa también abordará la gestión de especies exóticas invasoras presentes en los ríos y embalses de la región. En estos casos, los ejemplares capturados no podrán ser devueltos al agua para evitar su propagación y proteger a las especies autóctonas. Entre estas especies se encuentra el cangrejo rojo, cuya captura podrá realizarse durante todo el año, sin limitaciones de cupo ni tamaño.
Otras modificaciones incluirán el coto de pesca de El Cenajo, donde se cambiarán los tramos existentes. Concretamente, se mantendrá un tramo con muerte entre la Poza del Gaviñón y la piscifactoría, con el resto del coto configurándose como un tramo deportivo reservado para pescadores federados.
Adicionalmente, se introducirán ajustes en determinadas áreas de embalses de la región para reforzar la protección de la fauna silvestre. Se ampliarán las áreas vedadas para la pesca en los embalses del Argos y de Los Rodeos, debido a la presencia de especies protegidas de aves, especialmente ardeidas y aguilucho lagunero, que utilizan estos espacios como zonas de reproducción y refugio.
«La nueva Orden de Vedas se apoya en criterios técnicos y científicos para garantizar una gestión responsable de los recursos piscícolas y preservar el equilibrio de nuestros ecosistemas fluviales», ha manifestado el consejero. La propuesta normativa fue presentada previamente en el Consejo Asesor de Caza y Pesca Fluvial, donde recibió el respaldo necesario para continuar su tramitación.
Recuperación de varios puntos de pesca
Durante su visita a Cehegín, el consejero también ha comprobado los trabajos realizados recientemente en el embalse de Argos, donde se retiraron residuos vegetales que dificultaban la práctica de la pesca y se reparó el camino de acceso.
Las lluvias torrenciales registradas en la zona habían provocado la acumulación de grandes cantidades de cañas y restos vegetales en las orillas, así como el deterioro del camino, lo que obstaculizaba el acceso a algunos de los puestos de pesca más utilizados por los aficionados. En total, se retiraron 300 toneladas de cañas y otros residuos.
Ante esta situación, la Dirección General de Patrimonio Natural y Acción Climática llevó a cabo una actuación específica para eliminar estos residuos y recuperar las zonas de pesca, mejorando al mismo tiempo el estado ambiental del embalse. Los trabajos se centraron principalmente en la margen izquierda del embalse y consistieron en la retirada de los restos acumulados mediante maquinaria y la colaboración de pescadores, socios de la Federación de Pesca de la Región de Murcia, que participaron en las labores manuales de extracción. Posteriormente, el material fue trasladado a un centro autorizado para su correcta gestión.
La actuación contó con un presupuesto de 14.652 euros y permitió recuperar varios puestos de pesca que se encontraban inutilizados, facilitando nuevamente la práctica de esta actividad en uno de los espacios más frecuentados por los pescadores de la Región.
