Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, participará este miércoles en un «acto de demolición» en La Línea, un día antes de la firma del acuerdo en Bruselas que marcará el final de la Verja que ha separado Gibraltar de España durante más de un siglo. Este acto será simbólico, dado que la eliminación del paso peatonal de 150 metros y el traslado del control de pasaportes al aeropuerto del Peñón se ejecutarán tras el acuerdo sellado entre Reino Unido y la Unión Europea para facilitar la relación de Gibraltar con el bloque tras el Brexit.
Este evento tendrá lugar un día después de la firma del acuerdo en Bruselas, programada para el 15 de julio, que permitirá la entrada en vigor provisional del acuerdo alcanzado en diciembre. La firma estará a cargo del comisario Maros Sefcovic, quien lideró las negociaciones en nombre de la UE, y del secretario de Estado para Europa británico, Stephen Doughty. Además, se espera la presencia de José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, y del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo.
Historia de la Verja
Construida en 1909 por decisión del Gobierno británico, la Verja marcó el istmo que une el Peñón con el resto de la península. Este territorio ha sido considerado zona neutral desde el Tratado de Utrecht en 1713, pero la Verja adquirió notoriedad internacional en 1969, cuando el régimen franquista cerró el paso, limitando las comunicaciones y el cruce de personas.
A pesar de la muerte de Franco en 1975, la decisión de restringir el paso no se revocó por completo hasta 1982, cuando Felipe González permitió nuevamente el tránsito peatonal. El paso de vehículos no se reanudó hasta 1985. Este periodo de cierre dejó a muchas familias separadas durante años, que tenían que recurrir a ferris por motivos personales o de trabajo, enfrentándose a un trayecto complicado para poder verse.
Impacto en la Comunidad
Loren Periáñez, presidente de la Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa de La Línea, recuerda cómo, de niño, iba con su madre a la Verja para ver a su tía y primos en Gibraltar. «Como si fuera el Muro de Berlín», comentaba en un reciente encuentro con la prensa. Alfred Bassadone, miembro de la Cámara de Comercio de Gibraltar, también cuenta casos de familias que se arriesgaron a nadar para reunirse, aunque esto conllevaba peligros, como ser disparado por la Guardia Civil.
Aunque no hubo un cierre total después de 1975, la tensión en la frontera volvió a incrementarse en 2014 bajo el ministerio de José Manuel Margallo, lo que provocó largas colas y complicaciones para los trabajadores transfronterizos, que suman alrededor de 15.000. El temor de que la Verja pudiera cerrarse nuevamente ha sido constante, pero hoy, con el nuevo Tratado, se prevé que estas preocupaciones se disipen.
Nuevas Medidas Post-Tratado
A partir del 15 de julio, los ciudadanos que crucen de España a Gibraltar y viceversa no tendrán que mostrar sus pasaportes a los agentes de la Policía Nacional o a los gibraltareños, pues se trasladará el control al aeropuerto. La Policía Nacional será la encargada de comprobar que los viajeros que llegan por avión a Gibraltar cumplen con los requisitos de acceso tras un primer chequeo por parte de las autoridades gibraltareñas.
Con el objetivo de evitar la necesidad de desplegar a policías españoles en el puerto, Gibraltar también ha suprimido los ferris que unían la colonia británica con Marruecos, permitiendo solo el desembarco de viajeros de embarcaciones privadas en el aeropuerto.
Preocupaciones de la Población
La eliminación de la Verja ha creado cierto temor entre los gibraltareños acerca de un posible incremento de la inseguridad. El ministro Picardo ha tratado de tranquilizar a la población, asegurando que habrá un despliegue de agentes y la instalación de cámaras de videovigilancia y reconocimiento facial para garantizar la seguridad.
Desde el Gobierno de Gibraltar han aclarado que solo desaparecerá la parte de la valla que se utilizaba para el paso de peatones. «El único punto por el que se podrá pasar será aquel por el que siempre se ha pasado, con una presencia masiva de policía y tecnología de vigilancia para garantizar que nadie acceda a Gibraltar sin autorización», aseguró el ministro principal en una visita reciente a la zona.
Con estos cambios, Gibraltar y España se preparan para una nueva etapa en sus relaciones, tras años de tensiones y divisiones físicas que marcaron la historia reciente de la región.
