
PALMA, 9 de febrero. (EUROPA PRESS) – Los jóvenes de Baleares tienen una peor salud mental que los del resto del país y sufren más depresión, ansiedad y malestar psicológico, principalmente debido al encarecimiento de la vivienda, la precariedad laboral y la presión turística que afecta la emergencia residencial. Así se desprende del estudio ‘Cuando vivir ahoga: factores estructurales y salud mental juvenil en Baleares. Vivienda y precariedad como determinantes del malestar psicológico’, publicado en el Anuario de la Juventud, que ha sido presentado este lunes.
El Anuario está impulsado por el Instituto Balear de la Juventud, con la colaboración de los consells insulares, coordinado por la Universitat de les Illes Balears (UIB) y con el apoyo de la Fundación Guillem Cifre de Colonya.
El informe sobre la salud mental de los jóvenes del archipiélago, a cargo de la Comisión Permanente del Consejo de la Juventud de Baleares, constata que la salud mental juvenil no puede abordarse únicamente desde la perspectiva clínica y reclama políticas públicas integrales que amplíen la atención sanitaria, además de garantizar vivienda asequible, empleo digno, igualdad de género y espacios de participación.
Percepción negativa de la situación juvenil
Recogiendo datos recientes de diferentes estudios, el artículo señala que la percepción de la situación actual de la juventud balear es mayoritariamente negativa. Solo un 0,5% de las personas encuestadas considera que la situación del colectivo juvenil es muy buena y un 3,5% la califica de buena. En cambio, más de la mitad (54,3%) la define como regular, mientras que un 18,9% la ve mala y un 17% muy mala. Así, más de un tercio de la población joven percibe que su generación atraviesa un momento crítico.
Ante la pregunta sobre si creen que vivirán mejor, igual o peor que sus progenitores o tutores, solo un 34% de los jóvenes confía en una mejora, mientras que el resto considera que vivirán igual, peor o no sabe qué creer.
Factores estructurales y su impacto
Según el estudio, estas percepciones se encuentran arraigadas en realidades socioeconómicas específicas de las Islas, y entre las más relevantes destaca la especulación inmobiliaria y su impacto en el encarecimiento de la vivienda, así como los obligados sobreesfuerzos que limitan gravemente las posibilidades de emancipación y autonomía, lo que desemboca en frustración, sensación de bloqueo y pérdida de expectativas de futuro.
A estos factores se suma el peso estructural de la precariedad laboral vinculada a la dependencia del sector turístico y a la temporalidad de los contratos.
Consecuencias de la precariedad laboral
«Cuando las dificultades para acceder a una vivienda digna se combinan con la falta de ingresos estables, la juventud balear queda atrapada en un círculo de vulnerabilidad estructural que dificulta tanto la autonomía como la construcción de proyectos de vida con garantías», señala el informe.
Datos alarmantes sobre la salud mental
Los datos sobre ansiedad crónica son especialmente preocupantes; el 13,3% de la juventud balear declara sufrirla, más del doble que la media estatal, que está en el 6,2%. En cuanto a la depresión, esta es superior en Baleares respecto al resto de España entre la población de 15 a 29 años (5% frente a 7,3%) y entre los mayores de 30 años (12,4% frente a 15,3%).
