SEVILLA, 9 de febrero. (EUROPA PRESS) – La Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua) ha alertado sobre los graves daños provocados por las borrascas Marta y Leonardo en el regadío andaluz, evidenciando destrozos millonarios en caminos rurales, redes de riego, estaciones de bombeo y otras infraestructuras hidráulicas esenciales para la actividad agraria. Desde la semana pasada, la asociación ha recibido una «auténtico aluvión de comunicaciones» de comunidades de regantes de toda Andalucía, que están siendo recopiladas para realizar una estimación global del impacto económico, que se prevé muy elevado.
Graves Consecuencias y Efecto de las Presas
A pesar de la magnitud de los daños, Feragua ha subrayado en una nota de prensa que las consecuencias hubieran sido «infinitamente mayores» si no hubiera sido por la función laminadora de las grandes presas, que han permitido retener y regular los caudales extraordinarios generados por las lluvias torrenciales. Gracias a estas infraestructuras, se ha evitado que numerosas poblaciones ribereñas sufrieran inundaciones de gran alcance, con el consiguiente riesgo para la seguridad de las personas y la necesidad de desalojos masivos, como ha afirmado el comunicado.
En este sentido, la asociación estima que sin las cinco grandes presas existentes en la cuenca del Guadalquivir (Tranco de Beas y Giribaile en Jaén, Iznájar y Breña II en Córdoba, y Negratín en Granada), más de 300.000 habitantes se hubieran visto directamente afectados por avenidas incontroladas. Esto evidencia, según la asociación, la sinrazón de ciertas políticas que en los últimos años han priorizado una visión ideologizada del medio ambiente frente a la protección de las personas y del territorio.
La Contradicción en las Políticas Hidrológicas
Feragua ha señalado también la contradicción de los detractores de las grandes presas, quienes son los mismos que alertan sobre los efectos del cambio climático, caracterizado por períodos de sequía cada vez más prolongados y episodios de precipitaciones más concentradas, esporádicas y torrenciales. En este contexto, la regulación hidráulica no solo es una garantía para el abastecimiento y el regadío, sino también una herramienta indispensable de adaptación al cambio climático y de protección civil.
Incumplimientos en la Inversión y Ejecución de Obras
Los regantes han criticado el incumplimiento sistemático de los planes hidrológicos desde 2010, que ha impedido que doce obras hidráulicas esenciales para garantizar los recursos hídricos y la seguridad de las poblaciones estén hoy en funcionamiento o siquiera en fase de construcción. Desde 2009, no se ha puesto en marcha ninguna inversión efectiva para la regulación de las cuencas andaluzas: de las doce actuaciones aprobadas en planificación, solo dos llegaron a licitarse y ambas permanecen actualmente paralizadas.
Para Feragua, esta falta de ejecución de las infraestructuras comprometidas constituye una «irresponsabilidad enorme, que deja los planes hidrológicos en papel mojado», sin que los responsables enfrenten consecuencias. «Los únicos que pagamos somos los agricultores que quedamos en la ruina por no poder regar o por perder los cultivos que teníamos plantados, como ha ocurrido este año con los cultivos de invierno», lamenta la asociación.
Un Llamado a la Acción Política
Por ello, Feragua espera que esta «experiencia traumática para el regadío y para los ciudadanos que han tenido que abandonar sus hogares» sirva al menos para que los responsables políticos pierdan el miedo a las presas, abandonen los prejuicios ideológicos y aceleren la ejecución de las infraestructuras hidráulicas comprometidas, imprescindibles para garantizar agua, seguridad y futuro en Andalucía.
