MADRID, 17 Oct. (EUROPA PRESS) – Más de 300 antiguos responsables de inteligencia y seguridad de EEUU, que conforman la organización The Steady State, han advertido que el «declive democrático» del país se está «acelerando» debido a una «consolidación del poder Ejecutivo» a través de la «erosión deliberada de los mecanismos de control institucionales y de las protecciones civiles».
La organización, que también incluye a ex empleados del Departamento de Estado, del Congreso y de la comunidad diplomática estadounidense, ha publicado este pasado jueves un informe en el que enmarca las decisiones adoptadas por la segunda administración Trump en seis dinámicas fundamentales que, sumadas, representan «una aceleración de la deriva autoritaria» por la que se encamina el país.
«El factor principal de este incremento», han declarado los componentes del grupo, todos bajo condición de anonimato, «es la frecuencia cada vez mayor de las decisiones por parte del poder Ejecutivo que exceden a sus propias competencias».
Un ejemplo de ello son las órdenes ejecutivas que dicta el presidente, un instrumento tan «legítimo como unilateral que abre la puerta a su abuso para la aplicación de prácticas autoritarias», según la organización. Trump, en este sentido, va camino de emitir aproximadamente 275 órdenes ejecutivas este año, «una de las tasas más altas en la historia de Estados Unidos y más de cinco veces mayor que la de su primer mandato».
Estas decisiones ejecutivas han resultado en «la politización de los servicios civiles o la normalización del uso del Ejército para cimentar el control sobre la población», como demuestran los despliegues de la Guardia Nacional estadounidense en ciudades como Los Ángeles, Washington D.C., Memphis o Chicago, revelando además un uso selectivo de la justicia contra personas que la administración Trump «percibe como enemigos».
Desarrollo del autoritarismo
Otra de las dinámicas fundamentales que ha detectado el grupo se refiere al debilitamiento de la independencia judicial. «La administración Trump ha abrazado por completo la tradicional estrategia del Partido Republicano de sobrecargar los tribunales con jueces leales que utilizan sus decisiones», ha añadido el grupo. También han recordado los ataques que lanza la administración Trump contra aquellos magistrados que invalidan, aunque sea provisionalmente, las órdenes presidenciales.
Asaltos, han continuado, que van «más allá de la mera retórica», persiguiendo la «intimidación a la comunidad jurídica en general», como demuestran «las presiones gubernamentales a las que se han enfrentado los bufetes de abogados que han representado causas que la administración detesta y, en algunos casos, a la revocación de las autorizaciones de seguridad de los abogados, lo que en la práctica castiga a estos bufetes».
Un Congreso debilitado, una sociedad civil silenciada
Al mismo tiempo, la administración Trump ha debilitado al Congreso de EEUU, cuyos representantes tienen cada vez menos margen de maniobra para investigar las decisiones de la Casa Blanca. Esto es especialmente evidente en cuestiones migratorias, tras las restricciones impuestas por el Departamento de Seguridad Nacional que dirige Kristi Noem, las cuales limitan el acceso de los legisladores a los centros de detención donde se encuentran miles de personas bajo circunstancias enormemente cuestionadas, hasta el punto de que sus críticos hablan directamente de secuestros.
Las protestas de la oposición en las legislaturas estatales han sido respondidas con amenazas de sanciones penales, como ha ocurrido recientemente en Texas, lo que socava el principio de que la disidencia es una parte legítima de la deliberación democrática.
Esta presión ha alcanzado a los medios de comunicación y la esfera cívica. La administración Trump enmarca cualquier información crítica como un sabotaje deliberado y condiciona a sus simpatizantes para que desconfíen de todas las fuentes ajenas a los canales aprobados por el oficialismo, según ha denunciado la organización sobre un Ejecutivo que, además, recurre cada vez más a narrativas conspiranoicas que desacreditan las instituciones democráticas fundamentales.
Por todo ello, concluye The Steady State, «Estados Unidos se está volviendo más autocrático y muestra claros signos de retroceso democrático» en lo que describen como un autoritarismo competitivo: un sistema político donde la arquitectura formal de la democracia permanece intacta, pero es manipulada sistemáticamente por quienes gobiernan para perjudicar a sus rivales y consolidar el poder.
«Resulta crucial», han enfatizado los autores del estudio, «que la gente se dé cuenta de este ataque polifacético y resista activamente la erosión de estos principios fundamentales, es crucial para defender y restaurar la democracia liberal en Estados Unidos».
