BARCELONA, 23 Mar. (EUROPA PRESS) – El presidente de Telefónica, Marc Murtra, ha señalado recientemente que no espera que la inteligencia artificial (IA) impacte de manera significativa en el sector de las telecomunicaciones en los próximos años. Sin embargo, considera que sí tendrá efecto en áreas como la medicina, la abogacía y la programación.
Esta declaración se produjo durante el ‘Gran Encuentro Expansión Catalunya’, organizado por Expansión en el Recinte de Sant Pau de Barcelona, donde Murtra afirmó que la IA representa «una gran oportunidad» para mejorar los servicios ofrecidos por las empresas de telecomunicaciones. «Las empresas de telecomunicaciones pensamos que la IA es una gran oportunidad para reconfigurar la manera en la que ofrecemos los servicios; no vemos que hoy ni en los próximos años afecte de lleno», comentó.
Transformación y crecimiento
El presidente de Telefónica enfatizó la «nueva fase de transformación y crecimiento» por la que atraviesa la compañía, estableciendo como objetivo ser, en un plazo de cinco años, una de las mejores empresas de telecomunicaciones de Europa. «Eso significa que en todos los mercados en los que nosotros operemos vamos a ser, y queremos ser, un ‘best-in-class’, lo que genera implicaciones de inversión», añadió.
Catalunya
En cuanto a Catalunya, Murtra subrayó su importancia para España, Europa y para Telefónica misma. Recordó que en la última década, Telefónica ha invertido 1.725 millones de euros en la región. «En Catalunya tenemos más de 2.000 empleados y, de los 13 nodos ‘edge’ que queremos tener en España, 2 estarán en Catalunya: uno en Barcelona y otro en Terrassa (Barcelona)», indicó.
Además, elogió el talento competitivo y el ecosistema audiovisual catalán, destacando que la empresa tiene planes para liderar, si los números son favorables, una gigafactoría en Catalunya, con una inversión de 5.000 millones de euros.
Europa
Desde una perspectiva europea, Murtra enfatizó que el camino hacia la soberanía tecnológica requiere inversión en productos digitales, lo que implica tener control sobre la soberanía de los datos. «Si Europa quiere ser soberana, debe tener la capacidad de gestionar sus propios datos. Ya no solo para defender la privacidad, sino también para controlar la gestión y el acceso a esos datos», concluyó, confiando en que Europa está haciendo una apuesta estratégica con actores bien posicionados, como Telefónica.
