El líder venezolano Nicolás Maduro ha llegado a Estados Unidos y fue trasladado al Centro de Detención Metropolitano de Nueva York, donde ahora espera ser juzgado por cargos de narcoterrorismo. Maduro y su esposa, Cilia Flores, fueron sacados de su casa en Caracas, la capital de Venezuela, en una dramática operación militar estadounidense que el Gobierno de Maduro calificó de «imperialista».
Tras la operación bautizada como ‘Absolute Resolve’, el presidente estadounidense, Donald Trump, dijo que su país «dirigirá» Venezuela hasta una transición «segura» y tomará el control de sus vastas reservas de petróleo. Fue el colofón a una intensa campaña de presión de la administración Trump sobre Maduro, que incluyó meses de planificación secreta, lo que dio lugar a la acción estadounidense más asertiva para lograr un cambio de régimen desde la invasión de Irak en 2003. La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez, exigió a Estados Unidos que libere a Maduro y lo llamó el líder legítimo del país.
Según Rodríguez, algunos civiles y militares venezolanos murieron durante la operación, aunque no ofreció cifras exactas. Trump, por su parte, indicó que algunas fuerzas estadounidenses resultaron heridas, pero que ninguna falleció.
Los venezolanos, inseguros sobre el futuro del país
Trump no especificó quién dirigirá Venezuela, pero pareció descartar trabajar con la líder opositora y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, argumentando que no contaba con el apoyo necesario para liderar el país. Delcy Rodríguez, quien ocupa el segundo puesto en la línea de sucesión presidencial, ha sido vicepresidenta de Maduro desde 2018, supervisando gran parte de la economía venezolana dependiente del petróleo, así como su temido servicio de inteligencia. El sábado, el alto Tribunal de Venezuela ordenó que asumiera el papel de presidenta interina.
Trump indicó que Rodríguez ya había jurado como presidenta de Venezuela, conforme al traspaso de poderes estipulado en la Constitución, aunque la televisión estatal no retransmitió ninguna ceremonia de juramento. Durante su discurso televisado, un teletipo en la parte inferior de la pantalla la identificó como vicepresidenta, y no mostró signos de querer colaborar con Estados Unidos. No respondió de inmediato a una solicitud de comentarios.
En su discurso, Rodríguez afirmó: «Lo que se le está haciendo a Venezuela es una atrocidad que viola el derecho internacional». Añadió que «la historia y la justicia harán pagar a los extremistas que promovieron esta agresión armada». El ministro del Interior, Diosdado Cabello, uno de los principales ejecutores de Maduro, instó a los venezolanos a «salir a las calles» para defender la soberanía del país.
Algunos venezolanos hicieron eco de su llamado, manifestándose en apoyo del Gobierno y quemando banderas estadounidenses en concentraciones dispersas por Caracas el sábado. Sin embargo, la mayoría prefirió quedarse en casa por miedo. Entre ellos, Yanire Lucas, una residente de Caracas, comentó: «Lo que está ocurriendo no tiene precedentes», mientras recogía trozos de vidrio tras una explosión en una base militar cercana que voló las ventanas de su hogar. «Seguimos en vilo y ahora no sabemos qué hacer».
Respuesta internacional dividida
Líderes de todo el mundo han tenido reacciones mixtas ante la captura de Maduro. Los líderes europeos afirmaron que Maduro es considerado un líder ilegítimo, pero también hicieron un llamado a la moderación y la desescalada. La jefa de Política Exterior de la UE, Kaja Kallas, escribió: «La UE ha afirmado en repetidas ocasiones que el señor Maduro carece de legitimidad y ha defendido una transición pacífica». En un post en X, subrayó que «en cualquier circunstancia, deben respetarse los principios del derecho internacional y la Carta de la ONU».
El canciller alemán, Friedrich Merz, comentó que «Maduro ha llevado a su país a la ruina», recordando que «las últimas elecciones fueron amañadas» y reiterando que, como muchos otros países, «no hemos reconocido su presidencia». El presidente francés también celebró la detención de Maduro, afirmando que «la gente solo podía alegrarse».
En contraste, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China exigió que Estados Unidos liberara de inmediato a Nicolás Maduro y a su esposa, abogando por que la situación en Venezuela se resolviera mediante diálogo y negociación. En paralelo, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia expresó su extrema alarma y solicitó una «aclaración inmediata» de la situación.
En todo Estados Unidos, ciudadanos salieron a las calles para protestar la intervención militar estadounidense en Venezuela, mientras que algunos emigrantes venezolanos se reunieron para celebrar la captura de Maduro.
Expertos y oposición cuestionan la legalidad de la operación
Legisladores de ambos partidos políticos estadounidenses han expresado reservas y objeciones sobre los ataques estadounidenses contra embarcaciones sospechosas de contrabando de drogas, subrayando que el Congreso no ha aprobado ninguna autorización para el uso de la fuerza militar en este tipo de operaciones en la región. Jim Himes, el principal demócrata en el Comité de Inteligencia de la Cámara de Representantes, declaró que no había visto evidencia que justificara los ataques de Trump contra Venezuela sin la aprobación del Congreso, exigiendo una sesión informativa inmediata sobre «el plan para garantizar la estabilidad en la región y la justificación legal para esta decisión».
El senador demócrata Mark Warner, vicepresidente del Comité Selecto de Inteligencia del Senado, planteó preocupaciones similares, cuestionando: «Si Estados Unidos afirma el derecho a usar la fuerza militar para invadir y capturar a líderes extranjeros a los que acusa de conducta criminal, ¿qué impide a China reclamar la misma autoridad sobre los líderes de Taiwán? ¿Y qué impide a Vladímir Putin reivindicar una justificación similar para secuestrar al presidente de Ucrania?». Enfatizó que «una vez que se cruza esta línea, las reglas que frenan el caos global empiezan a derrumbarse, y los regímenes autoritarios serán los primeros en aprovecharse de ello».
Ilan Katz, analista de derecho internacional, advirtió que «hay una serie de conceptos legales internacionales que Estados Unidos podría haber roto al capturar a Maduro«. Un diplomático del Consejo, que habló bajo condición de anonimato, reveló que el Consejo de Seguridad de la ONU, actuando a petición de emergencia de Colombia, tenía previsto celebrar una reunión sobre las operaciones estadounidenses en Venezuela el lunes por la mañana.
