CCOO y UGT en Aragón han calificado como una «degradación democrática y fraude» el previsible rechazo del Congreso de los Diputados al proyecto de ley que busca reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Las organizaciones sindicales han expresado su determinación: «Vamos a intentar que quien la tumbe, lo pague».
Contexto de la votación
Los secretarios generales de CCOO y UGT en Aragón, Manuel Pina y José Juan Arceiz, respectivamente, se reunieron el lunes para analizar la situación del diálogo social y la negociación colectiva, buscando reforzar la unidad de acción en este nuevo curso económico y político. Ambos dirigentes coincidieron en la necesidad de avanzar en la reducción de la jornada laboral, a pesar de las «dificultades» que implica su aprobación.
El secretario general de UGT Aragón ha destacado que, aunque «no hay una mayoría clara», ya que el Gobierno no cuenta con el apoyo de PP ni Vox y depende de Junts, «no vamos a cejar en el intento». Aseguró que, si la votación resulta negativa, comenzarán a reclamar a los partidos políticos y parlamentarios que reconsideren el asunto de una forma que pueda ser aprobada.
Arceiz enfatizó que «es muy difícil que los parlamentarios puedan explicar por qué votan en contra de este real decreto, que busca mejorar la calidad de vida de la ciudadanía». Agregó que «hasta el último día de la votación, todo es posible».
Oposición a la medida
Por su parte, Manuel Pina ha señalado que la oposición a la reducción de la jornada laboral no solo representa «un choque de legitimidades», sino que también implica una negativa a discutir el tema. «Vamos a intentar que quien tumbe el proyecto de ley, lo pague. La mayoría ciudadana está a favor y lo que pedimos a los partidos políticos es que lo debatan y aporten medidas a este proyecto», declaró Pina.
Movilizaciones y concentraciones
En este contexto, CCOO y UGT han organizado concentraciones para este miércoles a las 17:30 horas frente a las sedes de la CEOE en Zaragoza, Huesca y Teruel. Según Pina, «la patronal se ha negado a negociar desde el primer momento y está presionando a los partidos políticos para que destruyan este proyecto, sin ningún tipo de debate en el Congreso».
Finalmente, Pina recordó que «el diálogo social no es solo cuando conviene, es hablar de cualquier tema buscando alcanzar un acuerdo y un consenso, y no actuar con bloqueos o vetos» ante postulados como el de la reducción de la jornada laboral.
